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La
película está muy bien realizada, y
cuenta con excelentes actuaciones por parte del elenco,
pero...
Jorge
Cortez
Durante los 80 y parte de los 90, se dio en la televisión
norteamericana el fenómeno de La enfermedad
de la semana. Esto quiere decir que las consabidas
Películas de la semana trataban
casi invariablemente una historia de interés
humano, en la que una mujer o niño luchaban
valerosamente contra alguna enfermedad, y su victoria
o derrota resultaba siempre en el clímax emocional
de la película.
Ahora, desde mediados de los 90, hemos visto un resurgimiento
de este tipo de historias, pero validadas por su aparición
en la pantalla grande y estelarizadas por lumbreras
histriónicas.
La más reciente película de este subgénero
es Situación Extrema, la cual sufre
de todos los clichés esperados, pero de igual
manera hace uso de los valores de producción
a los que Hollywood nos tiene
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acostumbrados en su esfuerzo por cubrir con apariencias
la falta de contenido.
En Situación Extrema, conocemos
a John Archibald, un obrero norteamericano trabajador,
buen padre y esposo, pero duramente afectado por la
crisis económica prevaleciente. Cuando su pequeño
hijo sufre un desmayo, los doctores revelan que el
niño tiene una grave deficiencia cardíaca.
El problema con el filme es que en su interés
por hacer comentario social, se las arregla para manipular
lo más posible al espectador en aras del dramatismo
y artificial emoción. No quiero siquiera meterme
en las consideraciones políticas que propone
la cinta, en parte porque no las entiendo, y en parte
porque aún sin entenderlas suenan decididamente
huecas y unilaterales.
* Estudiante de Ciencias de la Comunicación
en la Universidad de Guadalajara, México.
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