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El arco iris DE CUSCO
en las personas

Recorrer sus ciudades, calles y conocer a las personas que ahí han nacido y
han comido los frutos de tu tierra, puede ser una experiencia inolvidable

Zarko Pinkas
Corresponsal de Planeta en Sudamérica


Para siempre, el arco iris cubre Cusco como parte de la belleza de los buenos recuerdos.

En la ciudad imperial, integrada la cruz y el arco iris, símbolo eterno de las alturas incaicas. Ahí la herencia, aunque no se quiera, de un sincretismo que adquirimos y nos da el cielo entre cruces, viejas casas coloniales sobre muros incas imperiales y cerros eternos con santos repetidos. Los cusqueños observan y desean, entre los sonidos andinos, la libertad por un mañana con gusto a los colores del arco y del iris. La esperanza que en algún día habrá un caudillo con el símbolo de un Inca sobre la frente.

Cusco se levanta entre calles elevadas y colores medidos. Nacida del encuentro de dos culturas. Con un miedo a las alturas para quienes tienen el alma sucia, para quienes no estén preparados para abrir su mente a los nuevos rostros curtidos por el sol y a la Pacha Mama que cubre todo con el sabor a mate de coca.

Los rostros admirables de Cusco asumen nombres propios. Para mí, emigrante de las urbes, la hermosura recae con un peso inaudito en los seres humanos que me dictaron con simples palabras su amor y crítica a mi actitud. Ellos convierten un viaje, por las punas, en algo que salta a la vista y une el cielo a la tierra, para dejar afuera el egoísmo y la desconfianza normal de las urbes grises. Una ciudad con color y olor a vida sobre la herencia de las sentencias de muerte de la conquista.

El amor por la nueva existencia que se encuentra en los caminos andinos, remarca a los hijos del mestizaje, seres humanos dejando estelas por una ciudad eterna con olor a llama, alpaca y vicuña.

Regreso a la otra realidad

En Lima, el hostal España fue la ultima parada de tres semanas de viaje por diversas revoluciones de la mente. Las fotografías cubren la cama, mientras la espera para poder ir al aeropuerto y después maravillarme en Santiago está cerca. Sobre las nubes, adelante la ciudad abre las puertas a la cotidianidad y atrás se guardan los recuerdos de vivencias que no olvidaré jamás. Caminé por los senderos que me marcan como un intranquilo, no importa el sitio en el que habite, siempre escudriñaré en algún sitio mis desequilibrios aceptados. Bienvenido de nuevo a ti mismo. Bienvenido a un nuevo viaje. El próximo será pronto, lo veo venir sereno. Eso sí, mis ruinas quedaron cimentadas con el cóndor de piedra en las alturas andinas, sobre las momias y el cráneo dorado del Inca eterno. En el amor con sonido a zampoña y a música de ventisquero.

El centro histórico de Cusco: la Plaza de Armas.

Celebración a la virgen. Muestra del sincretismo y fervor religioso, de la ciudad de Cusco.



La Cuesta de San Blas en Cusco, puede ser una pesadilla para quienes poseen el cansancio herencia de la urbe sedentaria.

La calle Zarganaga en La Paz, Bolivia, es el centro para encontrar todo tipo de artesanías.


 

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