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Carta
Washington
Cine
Negrísimo
¿Sos salvadoreño?, me pregunta
el hombre. Si, le contesto y él se decepciona
tanto que le pregunto usted también ¿verdá?
Ocurre en el Museo de Arte Moderno de Washington. Mi esposa
me dio tregua la tarde del Domingo y vine a ver Dr.
Mabuse II, el tahur, una película de 1929,
alemana y muda ¿por qué no me casé
con una alemana muda?. El se sentó a mi lado,
flaco y zanquilargo, me miró a la cara y yo adiviné
el futuro: él platicaría sin parar, sin que
se lo pidiera, y sin que pudiera evitarlo.
Faltaba media hora para el inicio de la película
y él habló 20 minutos. Habló de él,
de sus estudios de idiomas clásicos en la Universidad
de Columbia (¿o era Harvard?), de sus lecturas, de
él, de sus gustos refinados, de él, de sus
gustos por el arte, por la literatura francesa que él
lee en francés, por la Nueva Trova Cubana, en fin,
de él. Por suerte no me dejó hablar, ¿cómo
contarle que mi compositor favorito es Guadalupe Esparza
de los Bronco de Monterrey?
Como no le contesto no sé qué contestar,
viene aquella pregunta fátidica y mi respuesta desoladora.
Yo salí huyendo de El Salvador, dice
él, desolado. Si, digo yo, la guerra
fue terrible, mucha gente
, ¿qué
habló de la guerra? (casi grita y nos miran),
yo huí de El Salvador cuando la guerra había
terminado, huí asustado de que tantos imbéciles
estuvieran juntos en una tierra tan pequeña.
Si, le digo, los politicos
,
¡Quién habla de politicos! (nos
miran), hablo de la gente: si somos un pueblo de pistoleros,
tendremos politicos pistoleros; si somos borrachos y salvajes,
ellos serán borrachos y salvajes; los salvadoreños
admiran al violento, por eso eligen corruptos y ladrones.
El toma aliento y temo que la tormenta no ha pasado. ¿Cómo
dicen los salvadoreños ´vamos a divertirnos´?
Dicen ´vamos a joder´, o sea, ´vamos a
hacerle la vida imposible a alguien´; los salvadoreños
consideran que ser insoportable es una virtud, que ser culto
es ser aburrido, que la sinvergüenzada es astucia,
que el arte es para maricas (y mira que yo tengo amigos
gays); no puedo olvidar cuando le dije a mi papá
que yo quería estudiar arte, ´te vas a hacer
loco o culero, o las dos cosas´ me dijo y se murió
esperando mi regreso, y se van a morir todos los que esperan
que regrese, porque yo no regreso a un lugar donde dejan
morir de hambre a los artistas y engordan los delincuentes.
El casi llora. Yo me cambiaría de asiento pero quiero
escuchar el final de este monólogo, cada vez mas
convulso. Cuando vine, me cansé de oir ´usted
no parece salvadoreño, usted es alto y se expresa
con claridad´; no crea, a veces leo las noticias de
El Salvador en internet y veo que un montón de salvadoreños
sueñan con venir porque allá les van a quitar
su sistema de Seguro Social o les privatizaron su electricidad
y teléfono; pero aquí todo eso ya es privado
y es caro, y aquí hay que trabajar el doble, por
eso aquí consiguen tener carro y casa, porque no
tienen colchón para caer; hace poco pensé
en El Salvador, cuando un amigo de India iba a viajar para
entregar ayuda a los damnificados del terremoto; no pudo,
son tan estúpidos allá que con los atentados
de Nueva York prohibieron la entrada a gente de la India.
Francisco Ayala Silva es periodista y
estudia una maestría en periodismo en
Washington, DC .
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