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GUERRA DE SECUELAS
Como
es de esperarse, la adaptación de una novela al cine,
siempre
sacrifica estilo narrativo y tono para contar la historia
Jorge
Cortez *
Sin
ser tan místicamente reverenciada como El Señor
de los Anillos, es indudable que el fenómeno
fundado en la serie de libros de Harry Potter (y concretamente
de su autora, Joanna K. Rowling), está formando las
mentes de la niñez actual con los clásicos
valores de conducta occidentales, administrándolos
con apropiadas dosis de fantasía, humor y una pizca
de suspenso.
Supongo que podría ser peor...cualquier día
preferiré a Harry Potter como ícono infantil
en vez de Pikachu o los Power Rangers.
Pero vayamos al grano...en opinión de muchos (incluyéndome),
el libro Harry Potter y la Cámara de los Secretos
es el más flojo de la serie, hasta el momento. Tal
vez sea porque funciona como transición entre la
introducción de los personajes que se hizo en el
primer libro y las aventuras más complejas y adultas
de las subsecuentes novelas. De cualquier forma, esa flojera
también ha encontrado su lugar en la adaptación
fílmica, pero tal vez para compensar, la espectacularidad
visual de la cinta se ha incrementado bastante, con lo que
consigue un balance razonablemente positivo.
Aunque cuenta con algunas buenas escenas, la trama de Harry
Potter y la Cámara de los Secretos es poco
más que un argumento de Scooby Doo, pero
con una resolución a la vez más ingeniosa
y menos arbitraria. De nuevo se deja ver el tradicional
Deus Ex Machina, que convenientemente deja intacto
el status quo, aunque en verdad este torpe final es culpa
de la escritora y no del guionista.
El elenco infantil es competente; sin duda todos mejoran
sobre su desempeño previo. Pero para muchos (con
lo que quiero decir para mi), el placer real
está en el elenco adulto. Desde el fallecido Richard
Harris (como Albus Dumbledore) hasta el gran Alan Rickman
(como Severus Snape), todos prestan gran carisma y estilo
a la película. Tal vez no sean actuaciones sobresalientes,
pero sin duda son tan entretenidas que resultan lo mejor
de la cinta. Una gran adición ha sido Jason Isaacs
como Lucius Malfoy, padre del eterno enemigo de Potter y
siniestra figura cuya motivación es una conveniente
metáfora del nazismo y demás limpiezas
étnicas. Y, desde luego, tenemos el debut del
duende Dooby, quien podría haberse convertido en
el siguiente Jar Jar Binks (este hecho no es ningún
halago).
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