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Tan sólo un rasguñito
Cuando
le das un toquecito al carro de tu papá, hacés
de todo para tratar
de suavizar los regaños que vendrán.
René
V. Contreras
Fotos/Manuel Orellana
El
Beto regresaba muy cansado a su casa después de un
arduo día de mascones de fútbol rápido,
en los que su equipo había ganado y perdido alternativamente.
La tripa chillaba y las llantas también. Tenía
que llegar a tiempo a su casa porque era el cumpleaños
de su hermana y la iban a llevar a cenar a alguna parte.
En una de esas prisas, Beto vio el nuevo y refrescante anuncio
que mostraba un 90-60-90 maravilloso....¡crash!, ¡bum!,
¡cataplúm! y ¡sambombazo!
No se fijó en los megasapos a mitad de la calle,
se los pasó llevando y por tratar de esquivarlos,
llegó a la acera y parqueó el
nave a mitad del poste de la luz.
Resultado: poste astillado hasta las barillas, tijera izquierda
partida, radiador y caperuza con sendos apachones, ring
de llanta arrastrado en el asfalto y un hijo craneando la
letanía que recibiría de su padre.
Afortunadamente para Beto, la revolcada la sufrió
únicamente el carro, lesiones no había por
el cinturón de seguridad y la calle estaba desierta.
Hasta carritos con alas se quedó viendo.
Llamó a su casa y lo primero que se le ocurrió
decir fue que el carro se había quedado sin gasolina.
Algo más original no se le pudo ocurrir, lo demás
es historia.
canillera a la orden
Como si fuera más importante que tu propia vida (léase
lo material se repone, la vida no), tus neuronas ya están
pensando en la respectiva terapia que deberás aplicar
a tus progenitores.
El pequeño descuido por el anuncio de las medidas
perfectas no tiene que quitarle el sueño a nadie,
pero si vale la pena ser más cuidadoso por pequeñas
distracciones.
Sudor por doquier, taquicardia, falta de aire y hasta desmayos
le han ocurrido a los que temen al yugo de sus papás.
Claro que tus viejos no podrán estar del todo alegres
ni orgullosos de que su vástago (osea vos), les haya
modificado la carrocería sin habérles consultado.
Situación que va a hacer caminar por brasas ardientes,
te va a tirar a los tiburones o cocodrilos o que te va a
colgar del semáforo más alto de la capital,
son algunos de los castigos que creemos nos tocará
sufrir.
La frase más sincera: papá o mamá,
choqué el carro no te pasa por la mente, buscás
una y mil excusas para evadir esa responsabilidad pero no,
se te ocurrió decir la mentira más barata
del mundo.
El finde de locura
Según
datos proporcionados por la Policía Nacional Civil,
la mayor parte de los accidentes de tránsito que
ocurren en el pulgarcito, se deben al exceso de velocidad.
Sí, única y exclusivamente a meterle la chancleta
al acelerador. Y para esto no tenés que estar entrado
en copas.
Los días que más cuidado debe tener todo joven
conductor o conductora, son el viernes y el sábado.
Eso de andar con prisas no es nada beneficioso como le pasó
a Beto.
Esperar la inspección, pagar la grúa, también
los repuestos y mano de obra, el deducible (si lo tenés
asegurado) y las vueltas por los dos que tres raspones que
te diste.
Estos son sólo algunos de los aspectos relacionados
al trancazo, pero nada te preocupa más que la regañada
de tu jefe.
Los más sensatos terminan confesando su culpabilidad
y se dan cuenta que sus ancestros no son tan cerrados después
de todo. Llamado de atención si habrá pero
al menos vivirás para contarlo.
ironías del conductor
Algunos
le han dado toques al carro parqueándolo, saliendo
de la cochera,
inclusive a otros les ha tocado cuando lo estaban sacando
del taller.
Bueno pues, si te dedicás a eso de chochar carros
profesionalmente, lo mejor sería que te busqués
trabajo como maniquí de pruebas de ensayo.
De lo contrario comenzá a ser más cuidadoso
y a manejar a la defensiva. Y si te da por darte los arrancones,
mejor hacelo en un lugar seguro como El Jabalí, ahí
si hay espacio y buenos corredores.
Inquisición
paterna
Hincado en maicillo
No todo está acabado, bueno tu cuenta de ahorros
sí. A trabajar duro se ha dicho.
En casos extremos, tu papá no dejará
que toqués nuevamente su carro ¡lo siento!
Te platica transportarte por años como lo hace
la mayoría, osea de regreso al bus.
Imposibilitarte como el conductor de la familia hasta
que te hagás más responsable.
Sólo en tus delirios
La hoguera te espera en el patio de tu casa, tu propio
padre la ha encendido...
A caminar por la borda. El tablón está
listo en la orilla de la pila para hacerte saltar.
Tus padres ya te compraron el carretón para
que vendás tomates y pagués el taller.
Te quedarás sin paga por ser hijo de por vida,
o hasta que canceles las reparaciones.
Todas las veces que he chocado le he dicho la
verdad. La primera vez mi papá me dijo que
esas cosas suelen suceder, la última si me
me dijo que me iba a acabar el carro.
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curso
de pajística básica
Se me atravesó una vaca... en pleno Bulevar
de Los Héroes. Esa ni mi abuelita se
la cree.
Papá, el carro tiene un problemita mecánico.
Por si acaso, también Apedile que lleve escoba
y pala.
El otro tuvo la culpa, porque no vio que yo
iba pasando. Pero ese otro tenía en verde
el semáforo.
El carro estaba parqueado y ahí le dieron.
Entonces ¿porqué está depositado
en tránsito?
Es que si no me apuraba iba a llegar tarde...
a ver el mascón. Buscá otra mejor que
esa.
Si es la primera vez que me pasa algo así.
¿Y para la segunda y la tercera que vas a decir?
PONELE COCO
Entre el 1 de enero y el 2 de junio de este año,
los viernes y sábado son los días con
más riesgo de colisión.
Lunes 1,476
Martes 1,474
Miércoles 1,443
Jueves 1,468
Viernes 1,564
Sábado 1,509
Domingo 981
Datos a nivel nacional obtenidos entre el 1 de
enero y 2 de junio del 2002.
FUENTE: PNC Y Vice Ministerio de Transporte.
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