×

Síguenos en

Quieren ser magistrados pese a vínculos partidarios

Como no es posible mezclar el agua con el aceite o poner a diablos a oficiar misa, la idea de un socialista del Siglo XXI haciendo justicia es una especie de contradicción en términos, pues ellos rechazan el Derecho y rechazan la objetiva impartición de justicia como actos “de la burguesía”.

Feb 01, 2018- 20:28

Es evidente que abogados que han sido probadamente vinculados con el gobierno o el partido oficial andan viendo cómo son nombrados magistrados de la Corte Suprema, pero, sobre todo, de la Sala de lo Constitucional, que es el máximo tribunal que tutela los derechos fundamentales de los salvadoreños.

El hecho se ha considerado una burla, pues la ley y los principios inalienables del Derecho mandan que los jueces y funcionarios que imparten justicia en sus diversas materias deben ser imparciales y apolíticos, pues de lo contrario no se podría esperar equidad en sus fallos y sería inminente el riesgo de que estuvieran subordinados al oficialismo o a cualquier partido.

Y se considera una burla porque persisten en postularse pese a que algunos de ellos fueron separados de sus cargos por la Sala de lo Constitucional precisamente después de probarse en juicio las denuncias de sus nexos.

Los abogados de izquierda pueden darse gusto votando, pero deben estar claros de que de caer el país en manos totalitarias, ni ellos votarán pues nadie vota en una dictadura ni hay espacio alguno para abogados ni gente ocupada en todo el tinglado de impartir justicia.

Se advierte también que entre los potenciales candidatos se pueden colar corruptos, prevaricadores o aliados del hampa, como los que pese a todas las pruebas contra un acusado, lo ponen en libertad, como ocurre con imputados que están ligados al grupo en el poder.

Se las rebuscan para sacar libres a pájaros de cuenta pero persiguen sin piedad a toda otra persona.

Como no es posible mezclar el agua con el aceite o poner a diablos a oficiar misa, la idea de un socialista del Siglo XXI haciendo justicia es una especie de contradicción en términos, pues ellos rechazan el Derecho y rechazan la objetiva impartición de justicia como actos “de la burguesía”.

Solo hay que ver cómo en Venezuela han mantenido preso a Leopoldo López y a otros opositores por el único delito de que no le son afectos a la dictadura.

Pues estos tiranos y parodiando al gran Machado, “hacen justicia al caminar, sobre la marcha” y de acuerdo con la conveniencia o las directrices de los que están en la cúspide de la pirámide, un puesto que se ganan en mil formas pero no por selectos ni por llevar vidas de gente decente.

Lo usual es que quien está a la cabeza llegó a donde está liquidando a sus predecesores, a menos que el predecesor haya muerto de causas naturales, lo que es siempre muy raro. Recuérdese el caso de Stalin, al que un grupo de médicos despachó cuando lo intervenían quirúrgicamente, o de Breznev, a quien llegaron a estrangular en su apartamento de Moscú.

No está El Salvador para aplicar justicias inventadas

Los abogados ligados al socialismo del siglo XXI están serruchando la rama donde se encuentran sentados, ya que un poder judicial en manos de un régimen como el que propugnan o cualquier partido, deja de ser deliberativo; pasa de ser un sistema en que los fallos se analizan y discuten, a un cuerpo de domesticados que tienen que cumplir las órdenes que les llegan del Olimpo, y quien no las cumpla, más temprano que tarde es purgado o lo desaparecen.

Lo lamentable es que muchos en el gremio no entiendan el daño que se busca causar a la República.