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Hay que facilitar las cosas a los que vuelven

Desde muchos puntos de vista pierden las comunidades donde estaban arraigados los salvadoreños y potencialmente ganamos nosotros al recibir personas acostumbradas a trabajar, a cumplir con las leyes, a ser responsables y además ser bilingües, hablar el inglés en su mayoría.

Ene 29, 2018- 22:01

El partido oficial debe asumir su responsabilidad por la eventual portación de muchos salvadoreños, pues su insultadera a Estados Unidos, sus quemas de banderas y las tímidas gestiones gubernamentales han sido culpables del grave problema que nuestros connacionales afrontan allá.

En esto es muy importante que las oficinas y dependencias oficiales que exoficio tienen que recibirlos y ayudarles a ubicarse estén preparadas para facilitar trámites, pese a la negativa en su momento de Casa Presidencial de avalar la ley para simplificar procedimientos, como si eso iba a complicar las cosas y no a facilitarlas.

Muchos de los que retornan no tienen dónde regresar ya que sus familias se han dispersado y los hogares han sido destruidos por la violencia, pues el “Estado de El Salvador” no cumple con la principal misión de un Estado cual es la de proteger la vida y bienes de la población. Y eso no se logra en gran parte cuando funcionarios son acusados de pactar alianzas con pandillas de cara a procesos electorales.

Que el país sufra de una matancinga diaria es menos importante para los rojos que seguir exprimiendo los bolsillos de los salvadoreños.

Vamos a mencionar un problema que muchos de los deportados afrontan es y es que no tienen licencia de conducir. Pero los de Transporte y para meter mano en los bolsillos de la gente idearon lo del “examen sicológico”, una desconsiderada exigencia que obliga a los solicitantes a pasar tiempo precioso haciendo fila para pagar el costo de dicho examen, lo que se vuelve un problema aún más grave para quienes apenas están adaptándose y no cuentan con un lugar seguro donde vivir.

Como un agregado hay que señalar que las improvisaciones e imposiciones del viceministerio han destrozado un número importante de la vías de Gran San Salvador, arruinado sus superficies de rodaje y causado daños incalculables a lo que está debajo de ellas, nada menos que las tuberías de aguas y las cloacas.

Suficiente trauma van a sufrir los llegados de pasar de un mundo donde lo que prevalece es el orden la seguridad en las ciudades y el campo, y la sensatez en el trato general, a este cuasi caos resultante de un régimen ciego por su ideología.

Llega gente responsable,
acostrumbrada a cumplir con la ley

Desde muchos puntos de vista pierden las comunidades donde estaban arraigados los salvadoreños y potencialmente ganamos nosotros al recibir personas acostumbradas a trabajar, a cumplir con las leyes, a ser responsables (pues si no lo son, no comen) y además ser bilingües, hablar el inglés en su mayoría. Hay que cuidarlos para que sigan como vienen, que no se corrompan con el mal ejemplo que les da la izquierda violenta a todos.

Y en esto del inglés piénsese que pese a estar incluido en los planes de estudio, no hay quienes lo hablen para enseñar a nuestros escolares, lo que ahora puede y debe cambiar.