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A quien estudiará en Irlanda, verde paraíso con ojos verdes

Es un privilegio para cualquier joven poder estudiar unos semestres o una carrera en Irlanda, lo que le da la oportunidad de conocer su historia, recorrer su territorio, conocer el esfuerzo que hace el país para consolidar una economía de mercado que sea un ejemplo para Europa y el mundo.

Ene 25, 2018- 20:46

Irlanda, en su momento, salvó la civilización, pues en los siglos del oscurantismo los monjes de los monasterios irlandeses se dedicaron a copiar, discutir, analizar y propagar la sabiduría de griegos y romanos, lo que se habría perdido.

Es un privilegio para cualquier joven poder estudiar unos semestres o una carrera en Irlanda, lo que le da la oportunidad de conocer su historia, recorrer su territorio, conocer el esfuerzo que hace el país para consolidar una economía de mercado que sea un ejemplo para Europa y el mundo.

La verde isla donde son usuales los ojos verdes es también un país donde llueve con frecuencia, al punto que a los visitantes les dicen, señalando un monte cerca de Dublín: si pueden ver la montaña, quiere decir que va a llover; si no pueden verla, quiere decir que está lloviendo.

Dublín es una ciudad relativamente moderna con monótonos barrios, un centro muy activo con comercios a la par de cualquier otra capital del continente, una hermosa vía peatonal, Grafton, que va desde el gran parque de Dublín hasta el alegre vecindario pletórico de bares, pubs, discotecas y vida licenciosa.

De allí otra vía conduce al río que cruza Dublín.

Cada año la ciudad celebra el “Arthur’s Day”, en memoria de Arthur Guinness, que el 1755 fundó la cervecería Guinness, la oscura cerveza, famosa en todo el mundo. Y así lo pregona su lema: “Guinness is good for you”, como también el whisky irlandés Jameson “is good for you” si se bebe con moderación y además con café en la muy rica forma de irish coffee, café irlandés.

Irlanda es un país cristianizado por San Patricio, que fue un joven romano de Inglaterra secuestrado por piratas celtas y llevado como esclavo a Irlanda. Pero la inteligencia y personalidad del joven romano logró romper su servidumbre e iniciar su evangelización. Patricio volvió a Inglaterra, pero regresó a Irlanda a transformar la isla e iniciar su ruta a la civilización.

Como quisiéramos esa oportunidad para los jóvenes salvadoreños

Dublín tiene dos grandes basílicas, la catedral propiamente dicha y la basílica en la que fue rector, Dean, Jonathan Swift, el autor de Los Viajes de Gulliver, un clásico de la literatura universal y un personaje que destacó por su liderazgo natural, su sabiduría y su sensata devoción.

Como joven, nuestro amigo debe disfrutar de lo mucho de hermoso e interesante que tiene Irlanda, comenzando con la exhibición, en el Trinity College de Dublín, del libro de Kells, una joya del arte celta, de sus entrelazadas ilustraciones, de lo que esa cultura del año ochocientos ofrecía tanto en pergaminos ilustrados como en joyas, broches, anillos con piedras en cabochon…

Es de rigor, por así decirlo, tomar un tour para visitar las ruinas de los monasterios “donde se salvó la civilización” y conocer el agreste paisaje de Irlanda.

Y es también del caso ir un día a una de esas pequeñas poblaciones sobre el mar, apuntar un par de Guinness y disfrutar de la gastronomía local.
Todo queda en la memoria.

Ser parte, aunque por un corto tiempo, de una cultura refinada, vieja en milenios, es un enorme privilegio que uno quisiera para todos los jóvenes de espíritu de nuestra tierra y a quienes el oscurantismo intenta encerrar en las peores prisiones, las del fanatismo.