×

Síguenos en

El gobierno está abandonando a las entidades culturales

Los que tienen almas ciegas, mezquinas, no se dan cuenta de la decisiva importancia de lo que la cultura, los valores culturales, tienen en la calidad de vida y desarrollo de los pueblos.

Ene 18, 2018- 18:43

Pocos se extrañan de que el oficialismo prácticamente dejó de apoyar a entidades o actividades culturales, desde la Sinfónica, que no puede pagar al director ni sostener muchos de sus objetivos, hasta escuelas de danza y lo relacionado con la vida del intelecto y el espíritu. Pero realmente nadie debe extrañarse: para apoyar lo cultural se debe ser un conocedor de las artes y lo relacionado con la cultura. No se pueden pedir peras al olmo…

Son dos las causas de la esterilidad mental de la extrema izquierda. La primera, que el fanatismo les ciega a toda otra realidad y manifestación de lo humano distinta de “la lucha de clases”. Los dominados por fanatismos, vicios, la concupiscencia, la avaricia, la maldad profunda, no piensan en otra cosa que los morbos que los dominan. Y en el caso que tratamos, el prurito de hacerse con el poder e instaurar en esta tierra “la sociedad sin clases” no deja espacio en sus cabezas para otra cosa.

En esto del valor de la cultura en el desarrollo de las naciones se viene a la memoria la famosa en su momento pregunta que hizo Hitler sobre las presiones del Vaticano contra los horrores del nazismo: ¿cuántas divisiones (fuerza militar) tiene el Papa?

¿Cuánto dinero y poder económico, deben de preguntarse los socialistas del Siglo XXI, tiene lo cultural?

Pues resulta que muchísimo, como lo han establecido estudios sobre el poder económico de diversos países, demostrando que lo cultural, lo que incluye la disciplina y el amor por las artes, duplica el poder de lo puramente material, que va desde la infraestructura productiva hasta el valor en bolsa de las empresas.

Pero los que tienen almas ciegas, mezquinas, no se dan cuenta de la decisiva importancia de lo que la cultura, los valores culturales, tienen en la calidad de vida y desarrollo de los pueblos.

No solo hay que respetar los principios esenciales del orden moral, como no matar y no robar (sistemáticamente pisoteados por los totalitarios) sino acatar los valores que guían la conducta de un pueblo, desde honrar la palabra dada, no insultar ni descalificar a otros, ser puntuales en cumplir compromisos, no mentir en lo importante, no traicionar al amigo, al hermano, al socio.

El peor ejemplo lo dan las diatribas e insultaderas diseminadas por los troleros, esos que los jueces procesan “en libertad” y no les impiden continuar con sus fechorías bajo el control de uno de los personajes más amorales que haya hollado este suelo.

Luchemos para que el país no se convierta en una Gomorra

Cultura es, obviamente, tener conocimientos sobre historia, las grandes creaciones literarias, apreciar las artes visuales, pero además, o por encima de eso, cultura es la actitud honesta, amigable, constructiva sobre el mundo y los semejantes.

Robinson Crusoe quedó aislado del mundo cultural de su época pero no por eso dejó de ser una persona culta, como estimables y educadas son muchas personas que no saben leer.

En estos momentos, la lucha de las buenas personas en esta tierra es evitar que caigamos en la barbarie, que la violencia, los odios partidistas, la corrupción moral y además tangible —la corrupción de los que roban— se enseñoree sobre el país y corrompa a la mayoría de sus pobladores como en la bíblica Gomorra.