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Pasan sembrando vientos y se quejan de las tempestades

Solo en cabezas muy cerradas no cabe la única opción, la única ruta civilizada para todo pueblo, que es optar por hacer de nuestro país una nación próspera con modelos que ya funcionan y que vienen funcionando desde la llamada “revolución industrial” inglesa de finales del siglo XVIII.

Ene 17, 2018- 21:12

Los efemelenistas salen ahora con planes, consejos, gestiones para “ayudar” a los salvadoreños que corren riesgo de ser deportados, lo que debieron haber pensado antes de insultar a los Estados Unidos como en el mitin montado en la UES para recibir al precandidato oficialista, o las quemas de banderas en ocasión de la tragedia del 9-11 durante una marcha en la que se ha denunciado que participó Sánchez Cerén, de lo cual él ha tratado de desmarcarse.

Pero no son los únicos actos hostiles que vienen irritando a Washington: pese a las constantes denuncias internacionales contra la dictadura venezolana por sus violaciones a los derechos humanos y señalados nexos con el narcotráfico, altos funcionarios del Gobierno salvadoreño han viajado repetidamente a Caracas y se fotografiaron al lado de Maduro.

Toda la polvareda última hace de lado una realidad política de siempre: que si bien hay hechos que generan tensiones entre países, lo que prevalece son políticas y tratos a largo plazo, como lo enfatizó la embajadora Jean Manes: “He tenido el privilegio de viajar alrededor de este hermoso país y conocer a miles de salvadoreños. Es un honor vivir y trabajar aquí. Seguiremos 100 % comprometidos”.

Sus iniciativas no pueden ser más positivas: procurar que la economía crezca y se modernice, que empresarios y grupos externos se interesen por invertir en El Salvador, que abunden los puestos de trabajo.

Si cualquiera de nosotros viera y supiera que en los países bajo el socialismo hay gran prosperidad, alegría, desarrollo, abundancia… pues a ponernos la camisa roja y unirnos a la marcha. Pero sucede lo contrario: ellos tienen una especie de maldición a la inversa del Rey Midas, que lo que tocaba se transformaba en oro; lo que ellos tocan se desbarata, y donde hubo alguna medida de prosperidad, se pasa casi de golpe a la pobreza y luego a la miseria.
Más grave: se cae en la opresión, las torturas, las mordazas y los lavados de cerebro.

En estos ocho años los “logros” de la extrema izquierda son más que elocuentes: corrupción, deterioro de los servicios públicos (los vecinos de Montserrat tienen seis meses de estar sin servicio de agua), deterioro alarmante de las calles (en parte por las imposiciones del Viceministerio de Transporte), descuido de la enseñanza, lipidia en clínicas y hospitales…. la letanía es interminable.

Otra nueva ocurrencia,
mandar a Qatar a los expulsados

Solo en cabezas muy cerradas no cabe la única opción, la única ruta civilizada para todo pueblo, que es optar por hacer de nuestro país una nación próspera con modelos que ya funcionan y que vienen funcionando desde la llamada “revolución industrial” inglesa de finales del siglo XVIII, que no fue una consecuencia de inventar la máquina de vapor, sino que la máquina de vapor se inventó porque había una mentalidad que lo hizo posible.

Ahora los funcionarios efemelenistas salen con ocurrencias (este ha sido el período de las grandes ocurrencias) como la de enviar a Qatar a los retornados, cuando los que deberían mudarse allá son todos ellos.

Hay que volver atrás en el tiempo, a 1977, cuando unos obreros salvadoreños fueron contratados para construir una ciudad real en Arabia Saudita. Se informó en aquella época que todo marchaba bien hasta que un día los muchachos se emborracharon, armaron un pequeño relajo y luego sufrieron una pena a latigazos, sin que nadie en todo el Medio Oriente pudiera evitarlo.

No pierdan sintonía nuestros lectores al siguiente episodio de la tragicomedia puesta en escena por el oficialismo.