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Corre la ministra intentando alcanzar su propia sombra

Estas tan frágiles fuentes de trabajo, para la ministra de Trabajo, no tendrán inconveniente alguno, estarán felices de subir los salarios de sus empleados aunque quiebren.

Ene 16, 2018- 20:49

Una de las grandes pensadas de los funcionarios del Ministerio de Trabajo es que, al haber una brecha entre el costo de la vida y el ingreso de los empleados y trabajadores, debe subir el salario mínimo indistintamente de los perjuicios que ello acarree tanto a empleadores como a su personal.

Y como no hay representantes del sector productivo en el Consejo de Salario Mínimo, nombrarán como tales a personas sumisas a sus designios, como es lo usual en los grupos con los cuales el oficialismo “dialoga”.

Como es el caso de la mayoría de marxistas, estos funcionarios no pueden ir más allá del primer efecto, el efecto inmediato, de una medida, en este caso subir un salario o ajustar un precio.

En su mundo fantasioso, se sube el salario, todos lo pagan y ¡santas pascuas!

Pero no vivimos en un mundo de ocurrencias y fantasías, sino en un mundo que está cayendo en una crisis, que sufre de una violencia sin precedentes en el Hemisferio y donde nueve de cada diez negocios sufren de extorsión, lo que está acabando con los pequeños y medianos negocios del país.

Estas tan frágiles fuentes de trabajo, para la ministra de Trabajo, no tendrán inconveniente alguno, estarán felices de subir los salarios de sus empleados aunque quiebren.

Que muchas maquilas estén cerrando por las presiones del gobierno y el estado de la economía, que El Salvador sea el país que menor inversión recibe en toda Centro-América, no entra en el radar del oficialismo, pues las barreras mentales a la realidad chocan con la fortaleza de la obvia ignorancia sobre cómo funciona el mundo.

Hay muchos que piensan que todos estos desmanes no nacen de la falta de cabeza, sino que son parte del gran plan de hacer quebrar al país y así apoderarse de él. Ya se ven estos socialistas del Siglo XXI sentados frente a los escritorios de las más diversas empresas, disponiendo y, sobre todo, embolsándose las ganancias.

Pero si en pocos meses se acabaron la Lotería Nacional, ahora ex de Beneficencia, una fábrica o una empresa de servicios no sobrevive ni un mes con ellos dirigiéndola. Allí están todas las “empresas” de Alba para demostrarlo, como la línea aérea Veca y las factorías de la Segundo Montes.

Los salarios por la escalera y los precios por el ascensor

Los salarios de cualquier clase son siempre costos de producción, y, como costos de producción, los salarios se pasan a quienes consumen los bienes y servicios de la empresa o negocio de que se trate. Por lo mismo, aunque aparentemente la ministra no logra hacer el link del asunto, al subir salarios y, suponiendo que las empresas no vayan a la quiebra, se aumentan los precios de los productos.

Esta realidad, de que los costos empujan hacia arriba los precios, hace que el alza de salarios equivalga a correr detrás de la propia sombra queriendo alcanzarla.

Hay otra inhumana consecuencia de elevar artificialmente los salarios y es que sufren todos al haber recortes de personal, principalmente las mujeres, los viejos y los jóvenes sin experiencia, como se vio en la primera alza de salarios impuesta en 1960: los sectores débiles fueron los afectados, los que terminaron en la calle.