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Véanse, socialistas del Siglo XXI, en el espejo nicaragüense

Estos socialistas del Siglo XXI ya se las ven sentados en oficinas gerenciales, financieras, manufactureras dirigiendo con garbo las operaciones... Dirigiendo operaciones imaginarias.

Dic 05, 2017- 20:16

Los efemelenistas, sincronizados en arruinar todo negocio en el que se meten, tienen el sueño de caerle encima a la totalidad de las actividades productivas para, en tal forma no sólo llegar a la tierra prometida de la “sociedad sin clases”, sino de poner a trabajar como siervos al resto de los salvadoreños.

Ya se ven ellos en posesión de talleres, comercios, de nuestros magníficos centros comerciales, de residencias… viviendo como reyes.

Pero en su embriagada fantasía no han reparado en un hecho: que los sandinistas en Nicaragua y para evitar un colapso del país no pasaron de clavarse las propiedades y residencias de la familia Somoza y sus principales allegados, dejando el resto como estaba aunque sin perdonar las respectivas tajadas.

Es pragmática actitud ha evitado que los nicaragüenses coman basura como los venezolanos y que a la par de capitalistas de siempre haya nuevos ricos producto de la piñata sandinista o la garduña de 1978.

Estos socialistas del Siglo XXI ya se las ven sentados en oficinas gerenciales, financieras, manufactureras dirigiendo con garbo las operaciones… Dirigiendo operaciones imaginarias, pues en el momento en que ese masivo despojo llegara a suceder ni una sola empresa aguantaría ni dos meses con ellos manejándola.

Volvamos al caso de Nicaragua: lo expropiado, recordamos, fue lo perteneciente a Somoza y sus allegados. En el caso de El Salvador, implicaría embolsarse lo que la nueva oligarquía ha amasado, desde los “ahorros” de un expresidente de la Asamblea hasta lo que ya se han metido en la bolsa otros que a todas luces pasaron a la opulencia en esta última década. Pero eso no es posible, pues se violaría un sagrado principio revolucionario: lo robado, robado queda.

Miren si Funes da cuenta de los tres millonsejos que se dice le entregó su padrino pero que se insiste que no eran suyos sino una cortesía de Odebrecht.

Y Odebrecht ya comenzó a cantar para lograr reducciones en la pena de cárcel a la que lo condenaron.

Que cante sobre esta linda tierra nuestra…

¿Es que despojarán a la gente sin que nadie saque el corvo?

Volvamos al escenario con el que sueñan desde Medardo hasta los incautos que le han creído: ya todos los medios de producción están en manos del Partido Comunista. Pero entonces y suponiendo que dócilmente la gente va a dejarse quitar lo suyo sin sacar el corvo, ¿quiénes van a sembrar, a fabricar ropa, a procesar alimentos, a distribuir, a dar mantenimiento a los equipos?

¿O es que todo eso va a importarse desde Venezuela y Cuba?

¿Cómo van a pagarse esas importaciones? ¿Vamos a sembrar amapolas y coca para financiar las necesidades de la divina clase revolucionaria? De la clase privilegiada, pues “el pueblo” y la burguesía les importa un bledo. Que se las arreglen como puedan…

¿Qué pasa si, en su desesperación, los pobladores comienzan a saquear, como en Honduras, o se toman tierras para cultivarlas?

Piénsese que estos socialistas del Siglo XXI no ven más allá de sus narices, por lo que, entre otras cosas, nos quedamos sin anillos periféricos.