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En Rusia, Cuba y Venezuela se dejaron robar

Como el agua se va entre los dedos, los medios de producción se esfuman al caer en poder de incompetentes.

Dic 04, 2017- 21:28

Caerle encima a los “medios de producción” es el inveterado sueño marxista, pues antes tales medios eran muy tangibles: enormes grúas, altos hornos de acero, máquinas de ferrocarril, barcos mercantes, etcétera.

Si los obreros dirigidos por las vanguardias “socialistas” se embolsaban todo aquello, por lógica las ganancias obtenidas por los burgueses iban a parar al bolsillo de los trabajadores. Y tal sueño persiste al día de hoy: Fidel Castro se embolsó las plantaciones de azúcar, Chávez “estatizó” (una expresión que significa robo) PVDSA siguiendo luego con tierras de labranza, casas de playa, hoteles… para un ladrón todo puede incorporarse al botín.

Pero una vez en posesión de esos bienes, de todos los bienes de un país, los socialistas del Siglo XXI se dan cuenta de que no operan automáticamente, sino que deben administrarse, invertir en ellos, vender sus productos, buscar proveedores de materias primas y compradores para lo que se fabrica y elabora, además de embodegarlo, empacarlo, asignarlo, distribuirlo, etcétera.

De allí que Cuba haya dejado de ser una potencia azucarera, pues los que operaban con gran éxito la industria se movieron a la Florida y desde allí controlan el mercado.

Los bolivianos se robaron las minas de estaño pero el control del mercado sigue siempre en manos de los Patiño, como los centroamericanos cayeron sobre las tierras donde se cultivaban bananos pero no son ellos los que fijan el precio y los mercadean.

Del tiempo de Marx al día de hoy lo que son “medios de producción” han cambiado radicalmente, pues si bien las fábricas, edificios, bodegas, etc., siempre cuentan, lo decisivo es el conocimiento, la información, el cambio tecnológico.

En esta edad del saber los que muy poco saben, fuera de sus eslóganes y sus odios, muy poco son capaces de lograr.

Como el agua se va entre los dedos, los medios de producción se esfuman al caer en poder de incompetentes.

El historial de los efemelenistas como “productores” no puede ser más elocuente: donde meten mano, se trate de VECA, de los almacenamientos de carburantes, de procesar alimentos, como zapateros, es un desastre, aun cuando valiéndose de argucias logran sacar del mercado a sus competidores. Esperen todos para ver lo que sucede con “Vamos”.

Los intentos de destruir la democracia
llevan a la sublevación general

Los bolcheviques en Rusia, los castristas en Cuba, los chavistas en Venezuela lograron consolidar el robo de bienes públicos y privados por una simple causa: la gente, timada por estos maestros del engaño, apoyó el desvalijamiento general creyendo que una aurora de bienestar (“bien vivir”) apuntaba en el horizonte. Pero aquí la situación es muy diferente, radicalmente diferente: la gente está sufriendo en carne propia la incapacidad y la voracidad de los socialistas del Siglo XXI, pues donde patean no vuelve a crecer la hierba, como el caballo de Atila.

¿Creen, señores efemelenistas, que aquí la gente va a dejarse despojar sin defender lo suyo? ¿Y sus gallinas? Pues se las comen antes que unas chicas atolondradas de la cabeza lleguen a robárselas.

Pretender robárselo todo, en un santiamén, significa cambiar el modo de gobierno de El Salvador. La Constitución es clara al facultar a la gente para rechazar cualquier intento de destruir nuestra democracia.