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La calumnia de los troles es un arma contra la República

Recuperar la verdad, lograr que la información que se difunde sea cada vez más confiable, combatir las mafias y grupos que distorsionan, engañan, calumnian y esconden debe ser uno de los objetivos de nación.

Nov 14, 2017- 20:27

“La mentira mueve al mundo”, dijo el pensador francés Jean Francois Revel al hablar principalmente sobre las consecuencias nefastas que muchos pueblos sufren a causa de políticos que se valen de engaños, medias verdades y agresiones a la verdad para hacerse con el poder y mantenerlo.

La mentira es el arma mortífera de los demagogos contra la democracia. Y fue un personaje en la Edad de Oro de Grecia, Alcibíades (cuyo nombre lleva un diálogo de Platón), quien mató la democracia ateniense.

Hay que partir de una triste realidad: que muchos de nuestros congéneres son incapaces de distinguir entre lo que es lisonja para adormecerlos y lo que es una aceptable verdad.

En nuestra época hemos llegado a padecer de la diseminación masiva de mentiras, de desinformación, de la calumnia a escala regional y hasta global. Tal es el caso de los troles, un grupo de individuos que se dedica a difundir falsedades, clonar medios de difusión y esparcir esos falaces noticieros en el Internet. Esa pandilla asemeja a los falsificadores de billetes que desde sus guaridas esparcen lo que imprimen.

En El Salvador la justicia tiene en sus manos a un grupo que ha sido vinculado al alcalde de San Salvador y que está acusado de perpetrar ciberataques contra La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy y publicar contenidos falsos atribuyéndolos a ambos medios.

Entre las pruebas figuran peritajes completos y avanzados en los teléfonos y computadoras que les decomisaron a los enjuiciados, así como un detallado e incriminador informe del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, evidencias que se han tratado de desacreditar a base de más mentiras y distorsiones. La querella ha acusado directamente al alcalde Nayib Bukele de estar detrás del grupo.

Los acusados han hecho de todo para evitar el peso de la justicia, desde negar los hechos y tratar de que se descarten pruebas hasta propiciar que el juicio se suspenda en varias ocasiones.

Como ha señalado la Fiscalía, estos hechos no se pueden considerar juegos de adolescentes que no miden consecuencias, sino de individuos que tenían un nivel de organización y claridad de objetivos, entre ellos dañar a los medios y confundir a la población, aunque sólo les creyera un reducido número de zombies y no-pensantes.

Con esos recursos malévolos y un mente inescrupulosa detrás no cuesta hacer un programa para campañas electorales. Si la ciudad no tiene buenos servicios de agua, se les ofrece que en cuatro meses el agua les llegará a borbotones; si el pueblo está asediado por mareros, que en dos meses se habrá erradicado la violencia y controlado las pandillas; si los caminos de acceso están llenos de baches, que tendrán relucientes vías antes de finalizar el año…

Y así se va de sitio en sitio dándoles atol con el dedo a los lugareños.

La información veraz y oportuna
es la base del desarrollo y la paz

Recuperar la verdad, lograr que la información que se difunde sea cada vez más confiable, combatir las mafias y grupos que distorsionan, engañan, calumnian y esconden, debe ser uno de los objetivos de nación, pues de la información veraz y confiable es que se fundamentan las acertadas y constructivas decisiones de personas, gobiernos, familias, productores.

Y parodiando una frase atribuida a San Bernardo, de que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, diremos que la ruta a la calamidad y pobreza “está pavimentado de las mentiras de los políticos”.

Cuando se miente como estrategia “de Estado”, organizando populachos que mienten, insultan, tergiversan y hacen llamados a desobedecer las leyes, la amenaza a las instituciones y a la democracia es muy grave, lo que debe motivar y fortalecer a quienes luchan por la institucionalidad y los principios morales y cívicos.