Secciones
×

Síguenos en

Condenan por narcotráfico a los sobrinos de Maduro

Ricardo Montaner, el cantautor venezolano, ya señaló que mientras él recibía un Grammy, los venezolanos tenían que escarbar basureros para encontrar qué comer, con frecuencia su único alimento del día.

Nov 20, 2016- 20:00

Los sobrinos de Cilia Flores, esposa del déspota venezolano Nicolás Maduro, fueron condenados como culpables de narcotráfico por un tribunal de Nueva York y enfrentarán una pena mínima de diez años y una máxima de cadena perpetua.

Se ha informado que los dos sobrinos, de 30 y 31 años, han venido colaborando con las autoridades y revelando los profundos vínculos  venezolanos con el tráfico de estupefacientes, droga que suministra el narcoterrorismo colombiano, principalmente las FARC y que luego se trasiega tanto a Estados Unidos como a Europa, al Caribe e Hispanoamérica.

El periódico español ABC ha expuesto los denunciados vínculos del segundo personaje de la dictadura, Cabello, hasta hace poco presidente de la Asamblea y que, según la información, capitanea su propia organización.

Con el desplome de los precios del petróleo y los altos costos que tiene Venezuela para extraerlo después que Chávez echara a la calle toda la estructura humana que manejaba la industria para formar una “torre de Babel” con gente de otros lugares, la droga es la principal fuente de ingresos del chavismo.

La droga financia las fuerzas represivas, los contactos con sus aliados y las francachelas del chavismo con la extrema izquierda del Hemisferio para respaldar al régimen.

Ricardo Montaner, el cantautor venezolano, ya señaló que mientras él recibía un Grammy, los venezolanos tenían que escarbar basureros para encontrar qué comer, con frecuencia su único alimento del día.

Hasta hace pocos años, las hambrunas de espanto se producían únicamente en África; muchos de nuestros lectores deben de recordar las terribles fotografías de niños de Biafra casi convertidos en esqueletos, como ahora llegan de ciertas regiones de Namibia y las imágenes de espanto de los niños de Siria, país destrozado por la terquedad de un monstruo, Assad, que no deja el poder y a quien los rusos bajo Putin respaldan.

Pero en América, ni en Cuba, el país más paupérrimo del Continente, se ve lo que pasan los venezolanos, aunque muy pronto eso va a cambiar cuando se sufran los efectos del corte del petróleo que los dictadores venezolanos vienen regalando a la Isla.
 

¿Dónde puede refugiarse un dictador          
caído y que ha sido vinculado a la droga?
 
 

 El juicio contra los sobrinos de Maduro sacó a luz la trama de narcotraficantes involucrados en mover la droga desde Colombia, luego a Venezuela, desde donde salen vuelos a Honduras en unos casos, al Caribe en otros, a México hasta la frontera con Estados Unidos.

En eso se involucra el cártel de Sinaloa, seguramente el cártel del Chapo Guzmán (a punto de recibir “residencia permanente” en Estados Unidos), las bandas criminales en las ciudades fronterizas de Estados Unidos, los mafiosos ya en territorio estadounidense, las pandillas de California.

El régimen venezolano no tiene vínculos con la Academia Francesa o las universidades alemanas pero sí se está viendo que con el bajo mundo. Desde hace mucho se ha denunciado que de Venezuela parten vuelos de droga hacia las regiones subsaharianas, un inmenso territorio imposible de controlar.

Se sabe que Maduro, pese a sus soberbias, ha venido buscando con desesperación un país donde pueda asilarse, que no sean los Estados Unidos ni, por obvias razones, Nicaragua –hacia donde corrió Funes–, pues a Ortega pronto le llegará la hora.