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De nuevo la incertidumbre…

Por Por Luis Mario Rodríguez R.*

Ene 26, 2013- 18:00

La del 2014 será la primera elección después de la alternancia política. Los que llegaron se quieren quedar y los que perdieron ansían retornar. De manera similar al 2009, existe la duda si los candidatos y sus simpatizantes respetarán la voluntad popular y si aceptarán la misma noche de las elecciones los resultados preliminares que proyecte la autoridad electoral.

Nuevamente nos enfrentaremos a un evento contaminado de mucha incertidumbre. Esa sospecha es alimentada por la falta de avances en la ciudadanización de los organismos electorales y en la modernización del Tribunal Supremo Electoral. Ambas medidas tranquilizarían las ansiedades y representarían una garantía en el ámbito de la justicia electoral. Si contáramos con ellas, la validez de las elecciones dependería de un organismo especializado, supervisado por los mismos electores y no únicamente por la mirada recelosa de los partidos políticos.

Las primeras declaraciones de los candidatos nos anuncian una contienda en la que de manera similar a las cinco últimas elecciones presidenciales, se pondrá en duda la continuidad del modelo económico. Es muy probable que también se pida la reversión de las privatizaciones, la sustitución del sistema de pensiones y que nos recuerden otra vez los supuestos efectos nocivos de la dolarización. Por ahora no han surgido las propuestas frescas que ventilen un poco la desgastada discusión ideológica a la que estamos acostumbrados. La novedad podría estar en los debates. El contraste de las ideas en época electoral es una deuda del sistema. Hasta ahora la excusa ha sido la distancia que ha separado a los aspirantes en las diferentes encuestas. Antes del 2009, la diferencia entre el primero y segundo lugar rondaba en promedio, entre los veinte y treinta puntos. Esa cómoda ventaja, permitía a quien gozaba de ella, prescindir de la discusión pública de su plan de gobierno con el adversario más cercano. Debió ser en la contienda que nos legó la alternancia, en base al resultado tan estrecho entre los candidatos Funes y Ávila, donde tendríamos que haber presenciado el primer duelo entre candidatos a la presidencia. Las primeras encuestas para el 2014 nos muestran de nuevo resultados muy cerrados y los candidatos deberán evaluar las consecuencias de rehuir el enfrentamiento directo en el que los votantes podamos comparar las distintas visiones de país.

Las próximas presidenciales también serán las primeras con voto residencial en el cien por ciento del territorio nacional. Debe recordarse que durante los comicios de 2012, la tercera etapa de esta nueva modalidad se implementó en 185 municipios. Acercar las urnas a los electores facilita el ejercicio del sufragio, permite identificar las preferencias electorales de los ciudadanos y elimina las ventajas superficiales del anterior sistema. En ese entonces, el triunfo estaba garantizado para el partido que primero rentaba los autobuses para trasladar a los ciudadanos de su residencia al centro de votación.

Los que deseen votar cerca de su domicilio tendrán que actualizar su dirección en el Documento Único de Identidad. Si no lo hacen, se les aplicará el mecanismo anterior que los obliga a desplazarse lejos de su vivienda a un centro ubicado en su anterior vecindario. Por esta razón es importante que el TSE intensifique la campaña de información sobre este requisito antes del vencimiento del plazo el próximo 1o. de febrero.

Para el proceso electoral del 2014, los salvadoreños en el exterior participarán por primera ocasión en las elecciones presidenciales. Sorpresivamente los partidos alcanzaron un acuerdo y aprobaron por unanimidad la legislación que permitirá a la diáspora intervenir directamente en la política nacional. Sin importar las razones que provocaron el consenso, la decisión de abrir las puertas a los compatriotas en el exterior representa un avance sin precedentes en materia de reforma electoral.

De acuerdo al Ministerio de Relaciones Exteriores, son aproximadamente tres millones de salvadoreños los que viven fuera de las fronteras patrias. De éstos, 2.6 millones residen en los Estados Unidos, en Canadá son 120,000 y en el resto del mundo, 243,000 compatriotas. Se estima que la participación podría rondar los 160,000 salvadoreños. Si tenemos en cuenta que en la anterior justa electoral para elegir al gobernante la diferencia de votos entre las dos fuerzas mayoritarias fue de 60,000 votos, un ejercicio masivo del sufragio por este segmento de la población, sería determinante para el resultado final.

Impulsar las reformas pendientes, votar y exigir debates y consensos mínimos, son condiciones insustituibles para evitar que elección tras elección nos juguemos el sistema.

* Columnista de El Diario de Hoy.

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