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Elija a personas y propuestas, no partidos

Por Erika Saldaña*

Feb 12, 2018- 05:01

Muchas personas creen que ni licuando a todos los candidatos sacamos uno decente. Eso no es cierto. Algunos de ellos lucen idóneos. Es cierto que la oferta electoral para la próxima elección es escasa; dos factores influyen en esto: la renuencia de los partidos a abrir espacios a mejores candidatos y más independientes; y, la apatía de buenos perfiles a involucrarse de manera directa. Muchos quieren quemar a los partidos y tener la posibilidad de empezar de cero, pero seamos realistas, eso no va a pasar. Los diputados y miembros de concejos saldrán de la votación del 4 de marzo.

Hablemos claro: todos los partidos políticos han defraudado al país. ARENA, FMLN, GANA, PCN, PDC, CD no han querido limpiar bien la casa y la apertura a aires de renovación ha presentado resistencia. De lo anterior no se salva ninguno. Sin embargo, también sería injusto generalizar y afirmar que no hay personas preparadas que quieren cambiar la situación política; hay buenos candidatos que han decidido involucrarse. No estoy endosando apoyo, ni haciendo campaña; esta columna no pasa de ser un ejercicio intelectual sobre la necesidad de un voto informado (que todos deberían hacer), olvidarnos de banderas y pensar en personas y propuestas. Algunos perfiles que me han llamado la atención:

Félix Raúl Betancourt, candidato a diputado por el PDC, abogado especialista en derecho mercantil y seguros. Ha hecho públicas propuestas interesantes en temas de educación e incentivos fiscales para la generación de empleo. Marcela Villatoro, abogada de profesión y candidata a diputada por ARENA, tiene varios meses haciendo propuestas en temas educativos y en mejoras a los procesos de selección de funcionarios. Entre tanta promesa sin sentido presentada por la mayoría de candidatos a la Asamblea, vale la pena poner atención a las propuestas de estos candidatos.

Luis Rodríguez, candidato a alcalde de Antiguo Cuscatlán por el FMLN-CD, es un joven diseñador estratégico, experto en innovaciones públicas y rediseño de ciudades; ha sido catedrático de la ESEN y la Mónica Herrera. Luis ha sido capaz de cuadricular los problemas de uno de los municipios más importantes del país y ha hecho propuestas innovadoras para solventarlos. Más allá de la coalición que lo impulsa, es necesario escuchar su visión de un municipio que ha avanzado por inercia. En todos los casos, creo que los aportes que podrían realizar son más valiosos que el sesgo por sus partidos.

Las supuestas diferencias ideológicas ya no son suficientes para rechazar a alguien solo por el partido al que pertenecen. En El Salvador la diferencia entre derecha e izquierda se va desvaneciendo. Por convicción o por interés, las propuestas políticas de ARENA incluyen una fuerte inversión en áreas como educación y salud. Y el FMLN ahora reconoce la importancia de la empresa privada en el desarrollo económico y la necesidad de buenas relaciones con aliados como los Estados Unidos. Deberíamos preocuparnos por perfiles y propuestas más que por el miedo a la bandera.

Considerando que los partidos se han comportado de manera similar y sus diferencias son cada vez más sutiles, me resulta contradictorio y hasta irónico que algunas personas reconozcan el buen perfil de un candidato pero continúen con un “lástima el partido por el que va”. Si vamos a juzgar a alguien, que sea por sus propias acciones u omisiones, no por un bagaje histórico del que no tienen culpa. Deberíamos tener más criterio a la hora de votar y ver propuestas más allá de solo considerar la obsesión por la bandera. Una vez estas personas asuman el cargo, es deber de nosotros como ciudadanos mantenerlos controlados y exigirles resultados.

El Salvador urge de una transformación del sistema de partidos. En el corto plazo creo que la solución a esta crisis de representación es que nosotros, como votantes, le demos una oportunidad a los nuevos liderazgos (no baby dinosaurios) que están surgiendo desde el interior de los partidos.

El sistema se renovará en la medida en que los votantes nos involucremos y pongamos de nuestra parte cambiándolo en las votaciones. Usted tal vez es escéptico, pero sepa que aun con resistencia las viejas ideas tienen que ser desplazadas por un pensamiento fresco. Es inevitable. Usted hágalo desde su trinchera, que es la caja de votación. Aproveche la oportunidad que tiene: vote por personas y propuestas.

* Columnista de
El Diario de Hoy