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Por José Sifontes*

Feb 09, 2018- 22:21

En mi artículo anterior hablé sobre la importancia de los debates entre candidatos en los períodos electorales. Eventos prácticamente asumidos por los que pretenden ganar un puesto público en los países con democracias avanzadas y que va desarrollándose poco a poco en el nuestro, tomé el tema para resaltar el interés que tiene para los que quieren seleccionar a sus representantes de una forma más informada.

Por ello no dejé de experimentar cierta frustración al asistir el pasado martes 6 al debate organizado por el Movimiento Libertad entre los candidatos a la Alcaldía de San Salvador y ver el puesto vacío de la candidata del FMLN, Jackeline Rivera, quien declinó su participación. Tanto por la organización, por la cantidad de asistentes y por la excelente conducción del moderador, Sergio Méndez, el evento resultó muy bueno. Pero es obvio que sin la participación de una de las principales figuras en la contienda éste se vio sensiblemente afectado.

Debo reconocer que la ausencia de la candidata no me fue del todo sorpresiva. Ya desde la mañana de ese mismo martes sospeché de su eventual actitud al escucharla en una entrevista con Moisés Urbina en Frente a Frente, en la que no hubo una respuesta categórica sobre su participación en debates y decir algo así como que ella prefería debatir con la gente. El argumento no me pareció muy sustentable pero aun así me lo planteé como duda. Me fui al Diccionario de la Real Academia Española y busqué “debate”. Dice el diccionario: “Controversia”. “Contienda, lucha, combate”. Un candidato no genera controversia con la gente, no contiende ni lucha ni combate con sus electores; los candidatos combaten y contienden con sus adversarios políticos, con los que compite para ganar una elección.

Veremos qué pasa cuando se presente otra oportunidad de debatir. Presumo que no es ella como persona la que rehúsa hacerlo, creo que son sus consejeros de campaña o el Partido, pero no es más que una presunción. Por el momento la insto a debatir. Hay muchos electores que desean conocer de sus proyectos, de su capacidad, de su visión sobre diferentes temas cruciales, y contrastarlos con los de los otros candidatos.

San Salvador, como muchas ciudades de nuestro país, tiene problemas graves: inseguridad, saturación vehicular, desorden, etc. ¿Qué hará el futuro alcalde para resolverlos? ¿Tiene buenos planes y proyectos? Por supuesto que estos elementos pueden plantearse a la población individualmente, sin necesidad de debates.
Pero qué pasa con estas otras preguntas: ¿Son sus proyectos mejores que los de los otros candidatos? ¿Tiene la capacidad y el temple para desarrollarlos a pesar de los factores en contra? ¿Tiene el don de convencer? ¿Existe liderazgo? Todas estas preguntas son importantes para los que pretenden tomar un puesto muy complicado, y es el debate el que da mejores indicios para responderlas.

Los ciudadanos nos vemos claramente afectados por las decisiones de los que gobiernan. Si gozaremos o no de una ciudad limpia, si estaremos seguros, si tendremos parques visitables, todo esto depende de dichas decisiones.

Hace años, cuando el licenciado Mario Valiente se postuló para la reelección, tenía entre sus proyectos la construcción de un Metro para San Salvador y de una planta eficiente y no contaminante para el tratamiento de desechos. De haber ganado posiblemente ahora tuviéramos al menos uno de ellos. ¿Qué eran solo promesas? Bueno, él fue el primero que tuvo la visión de un hermoso parque…

Médico psiquiatra.
Columnista de El Diario de Hoy.