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Sobre el “manodurismo” que ofrece Guillermo Gallegos…

Por Ricardo Avelar*

Feb 09, 2018- 22:07

Recientemente se realizó la presentación de la tercera edición de El País Que Viene, un compilado de textos de jóvenes salvadoreños que plasman sus visiones sobre el destino al que deberíamos aspirar como generación y como sociedad.

Uno de los prologuistas de este valioso libro es el presidente de la Asamblea Legislativa, Guillermo Gallegos. Tanto en su texto, como en sus apreciaciones el día del evento, él expresó su apoyo a la juventud del país y a esta idea de un horizonte que lleve al desarrollo de nuestro territorio y su gente.

Siempre se celebra cuando un político muestra un compromiso firme con la juventud, pero habrá que preguntarle si sus acciones y sus discursos son consistentes con lo dicho ese día. Amplío:

Gallegos ha comprendido que la principal demanda de la ciudadanía es la seguridad y es consciente de que el salvadoreño no se siente más tranquilo al ver los triunfalistas pero maquillados “logros” que publicita el gobierno. Además, sabe que el fenómeno de las pandillas se ha salido de control. Con base en ese temor está liderando una campaña en la que ofrece cero tolerancia, plantea conservar las cuestionadas medidas extraordinarias de seguridad y promete autodefensas y la pena de muerte para pandilleros.

Su diagnóstico puede ser válido: hay que combatir a las pandillas y que estas dejen de provocar sufrimiento a todo el país. Pero los métodos ofrecidos equivalen a dispararnos en el pie como país.

El “manodurismo” no resuelve ni las causas de la criminalidad ni el fenómeno en sí. Por el contrario, tiende a radicalizar la violencia y esto genera un terreno fértil para que más jóvenes salvadoreños opten por unirse a pandillas. Asimismo, abre la puerta para violaciones sistemáticas a derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales, tortura y abandono del debido proceso. También obliga a nuestros policías y soldados a ser ejecutores de planes a medias, dejándolos en gran riesgo y expuestos a ganarse el rechazo de la población. Finalmente, tiene poco impacto en la reducción de la criminalidad, solo obliga a las pandillas a mutar y estas ha demostrado ser más versátiles que el Estado.

Diputado: ¿realmente considera que en un país con una alta mora judicial, elevar las condenas hasta la pena máxima realmente disuade el crimen? ¿Entiende que promete dureza más no certeza de castigo? Asimismo, quisiera saber su opinión sobre los casos de ejecuciones y tortura que se han señalado. Sobre las autodefensas, ¿cómo vigilar que sus actos no se descontrolen y que no entremos en legitimar espirales crecientes de violencia? Finalmente, me preocupa la situación de nuestros cuerpos de seguridad, donde hay una profunda crisis. ¿Es consciente de que las políticas de excesiva represión también dejan vulnerables a nuestros policías, militares y a sus familias? ¿Cree en su abordaje de la violencia o solo está obteniendo réditos del miedo y la frustración?

Los discursos de apoyo a la juventud deberían ir acompañados de una plataforma legislativa basada en políticas inteligentes, no guerreristas. Como transparencia en la ejecución de programas sociales para aumentar el impacto en la prevención. O reconsideración de penas para reos no violentos, a fin de reducir el hacinamiento carcelario. Acaso revisión de las medidas extraordinarias, recientemente denunciadas por instancias como Naciones Unidas, para no volvernos parias a nivel internacional cuando más apoyo necesitamos.

En resumen, pelee por un Estado fuerte pero justo y respetuoso de los derechos humanos. Utilice su influencia para construir esa realidad. No nos condene a un vigilantismo, a la violencia desbordada y a seguir llenando nuestros códigos de normas y castigos que no se logran aplicar. No nos haga transitar una senda en la que nuestros policías y militares sean carne de cañón de una estrategia que no termina de tener sentido. Y recuerde que ese sector de juventud con el que se comprometió pone la mayor parte de las víctimas en la guerra actual en la que estamos.

-Postdata: Por limitaciones de espacio, quisiera dejar unas preguntas breves a dos candidatos. El primero es Guillermo Portillo, de ARENA, quien propone la lectura de la Biblia en las escuelas como solución para las principales necesidades del país. Mi duda es simple: ¿Es en serio? Te quedan 25 días para una propuesta de verdad… La segunda interrogante va a la alcaldesa Milagro Navas: ¿Cree que la ciudadanía de Antiguo Cuscatlán tiene el municipio que tiene gracias a su gestión o a pesar de ella?

Columnista de El Diario de Hoy.
@docAvelar