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La familia del enfermo

Por Mario Aguilar Joya*

Feb 09, 2018- 22:03

Cada año en la festividad dedicada a la Virgen de Lourdes se celebra el inicio de la Jornada Mundial del Enfermo. Para este año, la Iglesia ha propuesto el tema “Acompañar a las familias en la Enfermedad” con la finalidad de meditar, no solamente sobre la importancia del grupo familiar en el cuidado físico y espiritual del que sufre, sino también en el apoyo emocional que las familias de los enfermos necesitan para sobre llevar las pesadas cargas económicas y de dolor a las que están sometidas.

El 11 de febrero se inicia la celebración a nivel mundial con “el Día del Enfermo”, dedicando cada año a un aspecto diferente de las enfermedades o de las necesidades particulares de los enfermos. En algunos países existe otra celebración que se completa después de la Semana Santa, precisamente el 6 de mayo dedicada a la “Pascua del Enfermo”; festividad similar a las Pascuas de Resurrección con la que los cristianos celebramos la victoria de Jesucristo sobre la muerte. Todo con la finalidad de reconocer que a pesar del sufrimiento que viene implícito en la enfermedad, siempre existe esperanza al final del camino.

Este es el anhelo que se manifiesta en las palabras de la inauguración de la Jornada Mundial de los Enfermos, que el Papa Francisco es claro en enfatizar: “la Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor, siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro”.

Para representar la actualidad e importancia de la familia en los que sufren, la Iglesia se inspira en el momento en que Jesús, colgando desde la cruz, dirige su mirada a María, su madre y al discípulo amado Juan. Con esta escena se personifica el misterio de la Cruz, pero también se hace ver que la esperanza en los momentos de sufrimiento viene de los que están cerca, de los que son incondicionales en nuestro acompañamiento y en la resolución de nuestro sufrimiento.

Es en este acontecimiento bíblico que Jesús también nos enfatiza la vocación materna de María. Destacando no solamente, la disposición de cuidado de María con sus discípulos, sino también con la humanidad misma. Dándole importancia al hecho que en medio del dolor excruciante del sufrimiento de Jesús, siempre existió interés y preocupación por su familia cercana y por toda la humanidad.

Esta manifestación de interés de Jesús en la cruz por sus cercanos, nos revela lo que en la actualidad las ciencias médicas han encontrado después de múltiples estudios: La paz que buscan las familias y los pacientes que sufren se encuentra en la espiritualidad proporcionada por el acompañamiento de los que consideramos nuestro círculo más cercano. Es decir que, cuando compartimos el sufrimiento la evolución de la enfermedad será mejor.

Finalmente, el Papa Francisco se refiere al suceso bíblico de Jesús en la cruz, con su madre María y su discípulo Juan, es decir su familia en ese momento final. Y con esa imagen en mente, el Santo Padre aporta un mensaje de la Iglesia para los que sufren, y también le recuerda ese mismo mensaje a la Iglesia que él dirige. Mater Ecclesiae: “Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa”.

* Médico y columnista
de El Diario de Hoy