×

Síguenos en

El tío Frank

Por Carlos Alfaro Rivas*

Feb 05, 2018- 21:45

Justo el día que el FMLN se voló el Puente de Oro le entregué mi futuro al coyote. En aquel entonces, el chorro de mojados recién se abría, por lo que no era tan yuca cruzar el Río Grande. Una semana después de haber pasado un punto ciego en Las Chinamas me manguerié en una Shell de Corpus Christi y, con estreno de Kmart, conseguí ride en un U-Haul a la pesca de mi sueño en DC.

Para hacerles una larga aventura corta, barajé bien las cartas, pues no solo pasé sin que la Migra me devolviera como deportista, sino que rápido conseguí chamba en un Denny’s y, en dos cuetazos, me transformé de lavaplatos a propietario de El Tazumal, la pupusería de moda en pleno Adams Morgan. La leche más grande es que me saque la lotería pasando de tío Paco el guanaco, a tío Frank el US citizen. Qué capaz ahora con Trump.

Aunque ahora gringo, al terruño siempre lo llevo en mi corazón, sobre todo cuanto aprieta el frijol. Cuando alcanzaba la cobija, le compraba un boleto a TACA. La emoción del retorno comenzaba desde que bromeaba, en Caliche, con la paisana del mostrador. Continuaba, cuando Margarita me ofrecía un whisky (de choto, como la comida y la colcha), y llegaba al climax con el abrazo de reencuentro en Comalapa.

Durante la metamorfosis de dishwasher a business owner me tocó sudar la gota gorda, por lo que ya casi no viajaba a Chalchuapa. Luego menos pues, gracias al terremoto de 2001, me pude traer a la mancuerna, ahora uno encargado de El Tazumal Washington Dulles, y el otro del de Union Station, ambos machucan el inglés y viven en paz gracias al TPS.

Vivían en paz, pues para el Trompudo TPS quiere decir Todos Pa Sivar. Como camarón que se duerme, se lo lleva la corriente, nos pusimos las pilas y recién aterrizamos en El Salvador con las ganas de poner un Tazumal Seafood, cerquita del túnel 1, anticipando el biznez que traerá la carretera de cuatro carriles con todo y baipás por el puerto.

¿Cuál TACA? Ahora se llama Avianca. ¿Cuál paisana? Ahora una colombiana. ¿Cuál Margarita? Ahora se llama Marlon, quien no ofrece ni whisky, ni colcha. ¿Cuál emoción? Ahora culillo pues los varones tendrán que abandonar la gran nación.

¡Cómo ha cambiado mi tierra! Las pasarelas y túneles de ahora esconden una penosa y dolorosa realidad que nos está matando.

Cuando me fui los muros no escondían las casonas. Ahora, casonas y casitas, protegidas por muros, plumas, razor y escopetas; sobrepobladas de ciudadanos con psicosis por tanta violencia, y poca fe en el futuro. También se han multiplicado los carros; parece que todo el mundo tiene aunque sea un perol que estacionan donde les ronca la gana.

Las obras públicas de Gerson, sin planificación, no alivian la maldita trabazón. Además, se complica pues todo el mundo protesta. El lunes pasado los taxistas contra Uber, el miércoles los maestros contra el FMLN y el viernes los veteranos de guerra contra los diputados y, como resultado, miles de ciudadanos emputados. Mejor en vez de “¿dónde te cogió el temblor?”, cantemos “¿dónde te cogió la trabazón?… me cogió en la Berna-al”.

Las oficinas de gobierno también están sobrepobladas y en modo tortuga. “Ahora abundan las camisas rojas”, informa la lorita Pepita en camiseta de tres colores. ¡Y no paran de contratar! En CEPA acaban de sumar mil más. “sepa p%$&/ pa que”, grita la arenera.

Trabajando duro se sale, pero se trata de trabajar para vivir, no para sobrevivir. Quién sabe si valga la pena regresar a un país dominado por la delincuencia, la corrupción, la división, la extorsión, la contaminación, la deforestación, la desconfianza, la basura, la agresividad de la gente y la política de siempre. Mucho de shithole tenemos.

Nambe, tío Frank, usted nunca tira la toalla. Abra su restaurante en el puerto y que vengan sus cipotes a echar reata y a votar. Solo trabajando duro y defendiendo nuestra democracia con el voto se sale y se limpia tanto shit que nos está impidiendo avanzar.
“¡Limpieza profunda el 4 de marzo!”, se oye desde el patio… Dios te oiga, lorita.

 

*Columnista de El Diario de Hoy