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Pepe Criticón

Por Max Mojica*

Feb 05, 2018- 05:00

José Eusebio Santos de la Virgen Criticón Inconforme, o Pepe, para sus amigos, es el cuarto de los nueve hijos de Eusebio Josefo Criticón y María Anastasia Inconforme de Criticón. Pepe puede darse el taco de ser descendiente de la larga y distinguida línea familiar de los Criticón. Los Criticón, a pesar de ser una familia que siempre ha estado presente en nuestro país, ha logrado pasar inadvertida. Aparte de su sonoro y distinguido apellido, no se les conoce por haber llevado a cabo ninguna obra, ninguna hazaña, ninguna gesta heroica, ni siquiera por haber tomado partido por una idea, por una postura, por nada. Sus convicciones son tan simples como el agua tibia, pero, aun así, le hacen honor a su apellido: critican todo y a todos. Inconformes siempre (característica que les viene del lado materno), nunca han hecho nada, ni se han comprometido con nada para cambiar las cosas.

El tatarabuelo de Pepe, el hacendado Don Máximo Criticón y Valerriata, fue conocido por ser un férreo crítico de las políticas económicas del General Gerardo Barrios. Eso sí, su postura política solo era conocida por sus íntimos amigos y familia, ya que, como buen Criticón, nunca se atrevió a expresarlas en público. Es que los Criticón siempre han apreciado mucho eso de conservar su cabeza debidamente colocada sobre su nuca, por ello, nunca han tomado riesgos que puedan derivar en una separación anticipada y violenta de ésta, respecto al resto de su anatomía.

Al abuelo de Pepe, Don Venancio Criticón de Mevale, le tocó vivir en la época de Maximiliano Hernández Martínez. Don Venancio fue un convencido demócrata y un valiente opositor a las políticas del General, lo único malo es que nunca nadie se enteró. Como todo buen Criticón, no le gustaba eso de llamar la atención y mucho menos cuando esa atención era por parte de las autoridades militares de turno, tan entusiastas en ese deporte de jalar el gatillo. Sus sucesores se dieron cuenta de sus convicciones democráticas, hasta que, en 2015, reparando una fuga de uno de los baños de la casa, encontraron su diario personal escondido debajo de un ladrillo.

Don Eusebio —padre de Pepe— vivió en la convulsa década de los 70-80. Siempre fiel a su apellido, criticaba todo lo que hacían los gobiernos militares y el gobierno de Duarte, pero nunca expresó en público sus críticas, pero esta vez por una razón diferente a la de sus antepasados: se lucraba de esos gobiernos. Esa es otra de las características de los Criticón: sus convicciones personales son camaleónicas, mutan y se camuflan de acuerdo a la marea. Navegadores expertos en materia de intereses temporales como son, sus amistades, convicciones y acciones, siempre están a la venta del mejor postor, dóciles a los intereses de turno. Por ello, la familia Criticón ha logrado sobrevivir y progresar, sin mayores complicaciones, durante siglos.

Debido a que nuestra pequeña República vive de sobresalto en sobresalto, a Pepe Criticón también le tocó vivir turbulencias políticas, solo que, a diferencia de sus antepasados, las vivió en la época de Facebook, Instagram y Twitter, lo que presentó una nueva gama de posibilidades para desarrollar las características peculiares desarrolladas durante décadas por la familia Criticón: opinar sobre política, pero —resulta obvio decirlo— nunca “de frente”. Por ello, eventualmente, vivió un momento casi epifánico, decidió crear un perfil falso en las redes: Pepe se convirtió en Troll. Desde su cómodo anonimato, Pepe despotrica contra todo y todos, de izquierda y de derecha. Nada le gusta. Nada le satisface. En vez de involucrarse en la política, pide no votar, pide anular votos. En vez de involucrarse en movimientos ciudadanos o en partidos políticos para tratar de cambiar las cosas, haciendo gala de su apellido y sin dar nunca la cara, se dedica a criticar y hablar pestes de la política y los políticos, llenando las redes sociales de sus anónimos, ácidos e insultantes comentarios.

Nunca lo esperó, pero Pepe Criticón fue convocado por el TSE para formar parte de una mesa de votación. ¡Casi le da un síncope cardíaco cuando leyó la convocatoria! ¡Alguien iba a verle la cara! ¡Tendría que tomar decisiones y posturas claras! ¡Iba a tener que levantarse temprano y hacer algo práctico por el país! Demasiado para un integrante de la Familia Criticón Inconforme. Pepe ya tiene lista su constancia médica para no asistir el día de las votaciones, fecha en la que planea pasar cómodamente descansando en el mar, todo lo cual es consistente con su largo linaje familiar.

Y es que los salvadoreños no podemos esperar mucho de las personas que se sienten cómodos con limitarse a ser criticones e inconformes con la situación actual, pero sin atreverse ni esforzarse a hacer nada para cambiarla. Quien tenga oídos que oiga.

*Abogado, máster en leyes.
@MaxMojica