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Frases frecuentes y quejas en tiempo de elecciones

Por Jaime García Oriani*

Feb 03, 2018- 17:49

Estamos a un mes de las elecciones legislativas y municipales. En este camino hemos escuchado diversas frases y quejas, con más o menos frecuencia. Estas son las que más he escuchado y mis valoraciones:

“Votemos nulo / no vayamos a votar / boicoteemos las elecciones”.

La más común y peligrosa de todas las frases, de las favoritas del político megalómano que se quedó sin participar en estas elecciones y que, a través de sus agencias de publicidad, se benefició de la llamada “deuda política”.

La cuestión es simple. Si no ejercemos nuestro derecho (o, incluso, anulamos), todo será decidido por el voto duro de los partidos políticos, que, por lo general, es poco exigente y, en el peor de los casos, cegado por el fanatismo. No dejemos que se aprovechen de nuestro desencanto, apelando a lo más visceral. Pensemos bien y elijamos por rostro, aunque sean pocos. En estas elecciones hay demasiado en juego.

“Todos son corruptos y ladrones”
No seamos tan negativos. Es cierto que dejan mucho que desear los políticos, pero en esta carrera electoral compiten personas honestas, que desean hacer bien las cosas y trabajar. Démosle la oportunidad a ellos y saquemos a los que lo están haciendo mal. Después —y allí está el verdadero reto— cumplamos con nuestro rol de ciudadanía y demos seguimiento a esas personas, exigiéndoles resultados según lo que han ofrecido.

“Es tiempo de la(s) nueva(s)…”
Agreguémosle a la frase algún sustantivo que haga juego y tendremos un slogan de campaña que, en realidad, no dice absolutamente nada. Necesitamos “buenas” ideas y “serias”; la novedad por sí sola no necesariamente conduce al éxito. En nuestro país, hemos puesto demasiado énfasis en lo “nuevo” y en el “cambio”, pero poco nos hemos esforzado poco por tener políticas a largo plazo, basadas en cuestiones técnicas y no ideológicas.

“Jamás votaría por…”
En el ámbito político, cada vez hay más pragmatismo y las ideologías se van diluyendo. Eso sí, tengamos cuidado: no caigamos en las trampas de los lobos vestidos de oveja, ni demos el voto a aquellos que quieren apoderarse y controlar todas nuestras instituciones. Analicemos caso por caso y examinemos sus propuestas. Esto aplica tanto para diputados como para alcaldes. Además, seamos francos: cuando los malos políticos quieren obtener algo para sus mezquinos intereses, ellos no distinguen banderas ni colores. Por el bien de nuestro país, tampoco deberíamos hacerlo nosotros.

“Somos jóvenes y renovaremos la política”
La renovación no es cuestión de edad. Las malas mañas se aprenden en cualquier momento. Renovar la política no es solo dar espacio a las nuevas generaciones, sino ponerla al servicio de los demás. Renovar la política es más de fondo e implica actitudes y convicciones profundas. De lo contrario, la dizque renovación sería simplemente una cosa estética, al estilo Dorian Gray: por fuera joven y bello, pero por dentro, en lo más profundo de su ser, un viejo desfigurado y en descomposición por sus inmorales acciones.

“Lo importante son los consensos”
Consenso es como palabra sacra para algunos, como si en el simple hecho de encontrar acuerdos está la fórmula mágica. También hay pésimos consensos, dañinos para el país y los diputados nos pueden dar fe de ello. Sobran los expertos en llegar a acuerdos bajo la mesa, que astutamente los venden como un hecho histórico y exitoso. Algunos caen en sus trampas y los celebran, como lo hizo un precandidato presidencial con el nefasto Presupuesto 2018. Reflexionemos qué tipos de consensos nos gustaría que se alcanzaran.

“Lo vi/leí en redes sociales”
Si ya conformarnos con lo que vemos en internet puede conducir a la desinformación, en una campaña electoral en la que hay y siguen surgiendo innumerables sitios digitales favorables a candidatos, podríamos ser víctimas de la manipulación. Busquemos varias fuentes confiables y creíbles. Y antes de compartir, asegurémonos de su veracidad. No seamos difusores de las “fake news” o de las que esconden una agenda.

Quedan en el tintero otras cosas: candidatos que toman la Biblia como caballo de batalla, falta de debate serio y alcaldes que ostentan obras de último momento que pudieron haber realizado en tres años (o más). Sobre estos tres temas trataremos en los próximos artículos.

*Periodista. Máster en comunicación corporativa.
jgarciaoriani@gmail.com