Secciones
×

Síguenos en

Vida, libertad, propiedad

El discurso de Medardo González fue dirigido a sus bases jóvenes y no es el que maneja públicamente ante la sociedad. Pero existe la posibilidad que este devele las verdaderas intenciones de un sector del FMLN.

Por Erika Saldaña*

Dic 03, 2017- 17:26

Preocupantes. Así podríamos catalogar las palabras del secretario general del FMLN, Medardo González, en el cuarto campamento guerrillero de la juventud de ese partido. Que el dirigente de uno de los principales partidos de El Salvador diga que “quieren que los medios de producción pasen a manos del pueblo” no puede tomarse a la ligera. Se trata de un eufemismo para hablar en realidad de expropiaciones. También el diputado del FMLN Carlos Ruiz hizo mención de éstas, específicamente habló de “expropiar a los expropiadores”.

El diputado Medardo González dijo: “Queremos que los medios de producción pasen a manos del pueblo, que la clase trabajadora no se deje entrampar por areneros, socialdemócratas e inclusive oportunistas”. Los medios de producción es la empresa privada. Que esta pase a manos del pueblo no es más que la manera “light” para hablar de nacionalizaciones o expropiaciones.

La aspiración de Medardo tiene varias complicaciones. ¿A quién le quitamos los medios de producción? ¿A quién se los damos? ¿Quién es el pueblo? ¿Quién los administrará? ¿Es lo mejor para nuestra economía? Al hablar de la propiedad, en el siglo XVII el filósofo inglés John Locke decía que “el trabajo y la labor producida por sus manos podemos decir que son suyos”; “toda porción de tierra que un hombre labre, plante, mejore, cultive y haga que produzca frutos para su uso será propiedad suya”. Es decir, lo que diferencia algo común de una propiedad de un individuo es el trabajo.

Bajo las afirmaciones anteriores, aceptadas desde la fundación de la República, si una persona ha obtenido propiedades de manera lícita debe respetarse su derecho por las demás personas, incluido el Estado. La vida, el trabajo, la propiedad y la libertad, es lo que permite a las personas desarrollar sus ideas y formar un proyecto de vida. El respeto a los derechos anteriores es el fundamento de la democracia.

En algo estamos de acuerdo con el diputado Medardo González: en que necesitamos una sociedad más incluyente. Sin lugar a dudas necesitamos un modelo económico más justo. Este se lograría si empresa privada, el gobierno, tanques de pensamiento, universidades, académicos, dialogaran y definieran qué rumbo económico debemos seguir. Pero como punto de partida necesitamos que el gobierno genere confianza en los inversores y se mejore el clima de negocios. Las palabras de Medardo González operan contra lo anterior.

Es cierto también que necesitamos que las empresas privadas inviertan en sus trabajadores, mejorando los niveles salariales, las condiciones de trabajo y las prestaciones que éstos reciben; los empleados que se sienten valorados son más productivos.

Para corregir las desigualdades sociales el Estado también debe trabajar en reducir el gasto innecesario en cada dependencia pública y reorientarlo a programas sociales eficientes; debe focalizar los subsidios para que éstos lleguen a quienes de verdad lo necesitan; debe mejorar el sistema educativo y darle así a las nuevas generaciones la posibilidad de superarse. El rol del Estado es procurar nivelar a las personas que no han tenido las posibilidades que sí tuvieron otras más afortunadas. Todo esto puede realizarse sin la necesidad de “pasar los medios de producción a manos del pueblo”.

Garantizar el derecho a la propiedad y la posibilidad de corregir las desigualdades sociales no son cuestiones excluyentes. En nuestra Constitución coexisten postulados liberales y sociales que permiten una dinámica entre el sector privado y el Estado que aseguren los derechos de todos; en primer lugar se garantizan los derechos individuales de todas las personas, un principio típicamente liberal; pero por otro lado nuestra Constitución tiene muy desarrollados diversos derechos sociales e intervenciones del Estado (como la expropiación) cuando existe un interés social. En ningún momento se opta por una economía dirigida.

El discurso de Medardo González fue dirigido a sus bases jóvenes y no es el que maneja públicamente ante la sociedad. Pero existe la posibilidad que este devele las verdaderas intenciones de un sector del FMLN, las cuales son contrarias a los postulados de una república democrática. La mejora de los sectores desfavorecidos de la sociedad no se logra mediante un discurso polarizado que sataniza al sector privado y pretende anularlo. Si el Estado y la empresa privada ejercieran el rol que les corresponde de manera justa y eficiente, El Salvador sería un país verdaderamente republicano.

*Columnista de El Diario de Hoy.