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Egipto, Brasil… ¿y El Salvador?

Por Por Carlos E. Mena Guerra*

Ago 08, 2013- 18:01

Los eventos ocurridos en Egipto y Brasil semanas atrás, pueden ser de interés para los salvadoreños; aun teniendo grandes diferencias entre naciones, evidencia importantes semejanzas: los gobiernos no han podido administrar ni satisfacer necesidades claves de las grandes mayorías en sus respectivas naciones.

Egipto, país nor-africano sumido en casi 50 años de crisis, en noviembre de 2012 el ahora derrocado presidente Mohamed Morsi, emitió una descabellada “Declaración constitucional”, en la que tomaba para sí poderes absolutos, que le conferían inmunidad a todas sus decisiones. De esa manera Morsi pudo haber tomado cualquier acción y medida “para proteger al país y las metas de la revolución” con plena inmunidad. Asegurando posteriormente que “sus intenciones no eran abusar del Poder Legislativo y que nunca utilizaría su autoridad en contra de una persona o partido, ni tomar venganza, sino proteger la revolución”… ¿nos parece esto familiar verdad?

Otras importantes causas del enardecido descontento ciudadano han sido la devaluación de la libra egipcia, una pésima higiene ambiental, carestía de gasolina, alza galopante de los precios, la inseguridad ciudadana y parálisis de la economía. Todo lo anterior agravado por las anunciadas medidas de austeridad para ajustar la economía a las exigencias del FMI, con miras a concederle un préstamo de $4,800 millones; fueron los factores que rebalsaron el vaso en contra la popularidad de Morsi y su partido político musulmán.

El presidente Morsi, un ingeniero con doctorado en la Universidad del sur de California, arribó al poder por elecciones democráticas en junio de 2012, después de la caída de Mubarak. Brasil, país suramericano con un promedio de 40,000 asesinatos al año, cifra equivalente a un país en guerra. En un principio se argumentó que las alzas en las tarifas del transporte público eran la motivación principal de las violentas protestas y del descontento popular expresado a mediados de junio. Sin embargo, cada vez es más evidente que eso era la punta del iceberg. Se suman demandas por mejoras en el sistema de salud y educación, el fin del derroche por parte del gobierno y la corrupción que durante tanto tiempo han plagado el sistema… ¿nos parece familiar esto también, verdad?

Mientras el gobierno ha invertido US$14,000 millones en infraestructuras para el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, la ansiedad de los ciudadanos aumenta por la reticencia de las autoridades a emplear ese dinero en ayudar a una población desesperadamente necesitada de mejores escuelas.

Las protestas de “los jóvenes sin partido”, convocados a través de redes sociales, y el paro general de grandes sindicatos brasileños, reclaman fuertemente por la corrupción de los dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de Trabajadores (CUT), ambos afines al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, heredera del sindicalista Lula da Silva.

El mensaje para los salvadoreños es ver esos ejemplos y votar masivamente en las elecciones del 2014 y 2015, para dar alternancia al poder, en protesta a una mala gestión gubernamental, corrupción e incumplimiento de compromisos. El mensaje es dotar a la Asamblea Legislativa de rostro jóvenes, con mejores prácticas legislativas; votemos una y otra vez, mientras podamos, hasta obtener gobernantes e instituciones que merecemos, que merece el país y futuras generaciones.

*Economista y colaborador de El Diario de Hoy.

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