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Justicia para todos

Por Por Claudia Umaña Araujo*

Ago 06, 2013- 18:00

En el ambiente político jurídico de nuestro país se dan inquietantes noticias sobre amenazas a la independencia judicial y crecientes conflictos internos en la Corte Suprema de Justicia. Permanece la amenaza de destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional al pretender reactivar la Comisión Legislativa que los investiga. Además dichos magistrados han sido amenazados por sindicalistas del Órgano Judicial evidenciándose una serie de disfuncionalidades del sistema de justicia y del Estado de Derecho.

Para saber interpretar lo que está sucediendo, se hace necesario recurrir a mediciones comparativas y así tener un panorama internacional. ¿Nos estamos fortaleciendo con esta serie de intromisiones y atentados a la independencia o estamos retrocediendo? Para dar un poco de contexto, relaciono el Índice de Estado de Derecho del año 2012 “World Justice Proyect”, que evalúa indicadores de 97 países del mundo. En dicho reporte, El Salvador sale con una posición de 96 de 97 en materia de efectividad de la justicia penal (sólo Venezuela está en peor situación), 67 de 97 en materia de acceso a la justicia civil, 83 de 97 en orden y seguridad, y 64 de 97 en materia de separación de poderes.

Los datos son ciertamente alarmantes y demuestran la dura realidad de la justicia y Estado de Derecho en nuestro país. Más que usar estos números para demostrar aspectos evidentes, se comparten para que puedan dar las luces sobre el camino hacia la construcción de un sistema de justicia concebido como un servicio en favor del ciudadano y sus necesidades.

El encuentro internacional donde se dieron a conocer estos resultados se llevó a cabo en el mes de julio en La Haya, pareciéndome relevante mencionar que tanto sector público como privado son los patrocinadores de esta iniciativa. Dentro del sector privado, están actores bastante reconocidos, por ejemplo: Bill y Melina Gates Foundation, Microsoft, GE Foundation, Google, Pepsico, American Bar Association. En los últimos años se le ha dado el reconocimiento al Estado de Derecho, como uno de los mecanismos más exitosos para la atracción de las inversiones. Visto desde el ángulo del desarrollo económico sostenible, es un elemento indispensable, pero, además lo es para cualquier ciudadano que deba hacer uso del sistema de justicia, sobre todo en nuestro país dado los altos niveles de delincuencia.

Se requiere de justicia para todos: trabajadores, empresarios, hombres, mujeres, niños, jóvenes y adultos. Todos debemos ser partícipes de la discusión de la institucionalidad y sistema de justicia, pues tiene que ver con la calidad de vida. Reviste de importancia hacer una vigilancia continua y colaborativa de los indicadores del Estado de Derecho, en forma multidisciplinaria. No es tema sólo de abogados y jueces. Es más, se podría decir que por mucho tiempo este tema se había quedado restringido a personas relacionados con la carrera de derecho, pero esta situación ha sido una de las explicaciones del camino errado. Se requieren de administradores, economistas, contadores, etc., que evalúen mejor el sistema y su calidad. La ley y la justicia, son vitales para el funcionamiento del Estado en función del ciudadano. Esto se hace notorio en el día a día cuando estamos frente a un asesinato, una mujer golpeada, una diferencia por un contrato entre empresarios, una licitación amañada, o cuando un bus atropella a un transeúnte. El sistema debe tener la capacidad de resolver todas estas situaciones para nuestra seguridad, para que resolvamos los conflictos y para que logremos prosperar como nación.

El desafío es trabajar conjuntamente en medir, evaluar, exigir mejor calidad de justicia así como respeto al Estado de Derecho. No debemos dejar pasar, sino discutir lo que está sucediendo, darle seguimiento al Índice de Estado de Derecho.

Cuando falte la esperanza, recordemos el mensaje del Santo Papa en su reciente visita a Brasil, en el sentido de no mantenerse indiferentes, sino trabajar por la justicia, y a no defraudarse ante casos de corrupción. “No dejen que la esperanza se apague, la realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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