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Qué bonito habría sido…

Por Por Evangelina del Pilar de Sol*

Ago 04, 2013- 18:03

Qué bonito habría sido que la Sra. Pignato asistiera a esa grandiosa reunión con el papa Francisco, “Jornada Mundial de la Juventud” (JMJ), en Brasil.

Digo esto porque ella aún es bastante joven y tan portentoso encuentro fue efectuado en su país natal, y qué bien le habrían llegado a su alma los profundos mensajes del Pontífice, que pudo haber difundido a su regreso aquí, contrarrestando tanta maldad que abunda en la juventud salvadoreña, especialmente en mareros. Provoca enorme contraste nuestros problemas juveniles, con la enorme alegría de bien reflejada en los semblantes de esos más de tres millones de jóvenes allá, a quien el papa ha enviado ser apóstoles de Jesús, repitiéndoles, “No tengan miedo”

Qué bonito habría sido que se hubiera convencido que no es sólo capacitando a la mujer para su superación práctica, la única forma que necesita para volverse fuerte ante los desafíos de la vida. Entonces, qué bonito habría sido que se convirtiera ella también allá en apóstol del Señor, que aprovechado su liderazgo político, hubiese regresado para esparcir la semilla del bien en “Ciudad-Mujer”, cosechando así ese fruto moral-espiritual, tan necesario para la promoción de la familia cristiana, padre-madre-hijos, base de toda sociedad en que se fundamentan las naciones progresivas.

Así lo expuso el Pontífice en Brasil: “El futuro de las naciones está en las nuevas generaciones, por lo que es responsabilidad de los líderes políticos y sociales la formación de esas nuevas generaciones, ayudándolas a ser capaces en la economía, la política, pero FIRMES EN LOS VALORES ÉTICOS”, agregando, “Es imposible imaginar el futuro de la sociedad sin una INCISIVA contribución de ENERGÍAS MORALES, en una democracia que se queda encerrada en la pura lógica y equilibrio de intereses establecidos”. Censuró fuertemente ‘la cultura del descarte’, que incluye a los bebés en el vientre materno (aborto); a los niños; a la falta de oportunidades en la educación; a los jóvenes que no tienen acceso al trabajo y a los ancianos que son dejados de lado por esta cultura de la productividad y eficiencia sin sentido humano. Es propio de los dirigentes, dijo, elegir la más justa de las opciones después de haberlas considerado y a partir de la propia responsabilidad y el interés común. “Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia, para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia, y el odio, para edificar un mundo nuevo”.

Pero a pesar que habría sido bonita la asistencia allá de la Sra. Pignato, posiblemente ella ni siquiera sepa que la primera misa del papa fue en la Basílica de “Aparecida”, donde se venera a la “Virgen Negra”, patrona de Brasil y que hasta allí se desplazan anualmente, once millones de visitantes, lo que a grosso modo, calculando con esto la fe brasileña, en 10 años llegan 110 millones de feligreses, haciendo de Brasil uno de los países más católicos de Latinoamérica.

Posiblemente tampoco sepa que ese día con la basílica repleta y centenares de millares afuera bajo la lluvia escuchando, el papa pidió a María que “le ayude a transmitir a los jóvenes LOS VALORES que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno”.

Qué bonito sería que la Sra. Pignato fuera un artífice más, así.

* Columnista de El Diario de Hoy.

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