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Por la dignidad nacional

Por Por Eduardo Torres*

Ago 23, 2013- 18:05

En 1919, hace casi un siglo, el equipo de béisbol “Medias Blancas”, de Chicago, se consideraba favorito para ganar la Serie Mundial en contra de los “Rojos”, de Cincinnati. Surgió ahí tremendo escándalo que conmovió a los Estados Unidos y tiró al suelo el nombre del “deporte rey”, ya que al inicio de la serie hubo personas vinculadas a las apuestas que vieron como anormal el flujo de éstas a favor de Cincinnati (en contra de Chicago); en medio de la polémica llegó el Philadelphia Bulletin a manifestarse en favor de la integridad del deporte, afirmando que el béisbol era “el deporte más limpio del mundo”.

El caso escaló hasta las Cortes y a pesar de que dos jugadores llegaron a admitir el fraude, un jurado exoneró a los ocho procesados por falta de pruebas. Al ver la reacción de la gente, ya que la ira trascendió mucho más allá de los aficionados, los dueños de los equipos tomaron la decisión de nombrar un comisionado del béisbol. El ex juez Mountain Landes inició en su cargo en la temporada de 1921 y si bien exonerados legalmente los ocho acusados, éste les prohibió ganar dinero y/o jugar en cualquier liga mayor o menor. “Jamás volverán a jugar con los sueños de los niños y de toda una nación”, afirmó.

Casi un siglo ha pasado desde la “maldición de las medias negras”, como se conoce el caso en los Estados Unidos, pero nos deja una lección importante: a grandes males, grandes soluciones. Cierto es que no es lo mismo ser investigado que ser culpable, por lo que hay que darle tiempo a las investigaciones que se están realizando y seguir el debido proceso para aquellos a quienes se les encuentren evidencias. Pero tampoco podemos chuparnos el dedo porque de que “algo huele a podrido en Dinamarca” en el mundo del fútbol, pues es algo que pocos habrán puesto en duda aún antes de estallar este escándalo. Y me refiero más a estructuras que a personas.

El “escándalo del fútbol salvadoreño”, como reportan los medios internacionales, llegó para quedarse, porque no es un escándalo más en un El Salvador plagado de escándalos. La presunción –hasta ahora– de venta de partidos de fútbol ha tocado nuestro ADN como nación, pues ha sido siempre “la Selecta” quien nos ha hecho lucir con orgullo el azul y blanco de nuestra Bandera, sin importar tanto el resultado. Porque el deporte es pasión y el fútbol es nuestro deporte rey, como lo es en la mayor parte del mundo. Se ha tocado nuestra dignidad nacional con este escándalo, porque tanto en las buenas como en las malas, “la Selecta” ha sido por siempre nuestro punto de unión.

“En cada crisis hay una oportunidad”, dijo una vez el filósofo chino Confucio, unos quinientos años antes del nacimiento de Jesucristo, el más grande acontecimiento en la historia de la humanidad, que dividió la historia en un antes (A.C.) y un después (D.C.). Pues bien, sin cometer injusticias con base en presunciones que están siendo investigadas, pero por la ilusión de nuestros niños y jóvenes, por la gente que tanto ama a El Salvador, por nuestra dignidad nacional que se está viendo pisoteada, que sea esto el parteaguas que se requería para volver a empezar puesto que hemos tocado fondo como nación.

Eso fue lo que se hizo hace casi un siglo, en la única superpotencia existente en el mundo. Y vaya que les dio resultado.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.

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