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Recuperar a El Salvador

Por Por María A. de López Andreu*

Ago 16, 2013- 18:02

Esta frase –mal interpretada por algunos– representa, sin embargo, el anhelo de infinidad de salvadoreños que tuvimos la dicha de conocer y vivir en nuestro país en otras circunstancias. No implico que El Salvador fuera perfecto, en absoluto, sino que la mayoría de nuestra población era de personas decentes, trabajadoras, honradas, esforzadas; existía un mandamiento no escrito que “desterraba” socialmente al corrupto, mientras que al honrado se le abrían las puertas. Había paz social, a base de respeto a las personas, a la propiedad privada, a la ley. Esto es lo que interpreto como “recuperar a El Salvador”: básicamente, privilegiar la decencia y aniquilar la corrupción.

Nada tiene qué ver con “recuperar la finca”, frase peyorativa que puso de moda el ocurrente Paolo Lüers y que ha sido copiada por otros. Creo, sin embargo, que los finqueros de todo tamaño conocen perfectamente el gran esfuerzo que significa recuperar una finca que se ha descuidado y el daño que ese descuido causa no sólo al dueño, sino a sus trabajadores, al medio ambiente y a la comunidad. Así que, contrariando a don Paolo, deseo ardientemente que nuestro país sea rescatado con el mismo empeño, sacrificio, amor y beneficio con que un agricultor lucha por recuperar su finca en mal estado.

El empeño de ARENA por esta causa es el motivo de los ataques que sufre desde todos los flancos posibles: calumnias, espionajes, traiciones, bajezas a cual más despreciables, etc. Todo, para obligarles a estar a la defensiva y distraerles de la misión que ellos mismos se han impuesto: recuperar a nuestro país.

Por supuesto, deben defenderse, pero sin descuidar lo más importante: ganar credibilidad ante la población a base de propuestas lógicas, medibles, alcanzables y, principalmente, responsables. Esas propuestas deben ser presentadas por quienes formarán el equipo del gobierno arenero, personas que se ganen de inmediato la confianza del electorado, por estar respaldados por una vida limpia y un desempeño profesional que muestre su capacidad, eficiencia y eficacia.

Eso, por parte de los candidatos a presidente y vicepresidente. Pero, simultáneamente, los diputados de ARENA deben desmarcarse de las barbaridades que el bloque FMLN/GANA/etc., están realizando en la Asamblea. Y no basta abstenerse en determinadas circunstancias; es imperativo votar en contra, valientemente, en defensa de nuestra institucionalidad y de la supervivencia de nuestro sistema republicano, democrático y representativo.

Y, además, los areneros deben terminar de limpiar su propia casa para hacer realidad lo que, en una ocasión, dijo Margarita Escobar durante una entrevista: “Nuestro objetivo es poner de moda la decencia”. ¡Háganlo! y los salvadoreños les apoyaremos porque, de verdad, necesitamos recuperar a El Salvador.

Los ciudadanos podemos contribuir a esa recuperación llevando un historial de los atentados con que el nefasto contubernio FMLN/GANA/etc., está destruyendo a nuestro país, vía procurar la destrucción de nuestras instituciones. Hay tantísima basura, que se dificulta el barrer, pero es imperativo hacerlo. Exijamos decencia y capacidad, ambos conceptos totalmente desconocidos para muchos de los políticos actuales. Todos los atentados contra nuestra institucionalidad, no pueden quedar sin consecuencias. El Salvador ha sufrido terribles daños (quién sabe si algunos serán irreversibles) por la inmoralidad de algunos funcionarios, que han aceptado cargos sin tener las credenciales para desempeñarlos, pero sí para enriquecerse en ellos.

Hoy, más que nunca, recuperar a El Salvador depende de nosotros, los votantes. ¡Recuperémoslo!

*Columnista de El Diario de Hoy.

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