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Carmen y Sihuatán

Por Por Teresa Guevara de López*

Ago 03, 2013- 18:04

Las últimas semanas nos han traído agradables sorpresas, como una bocanada de aire puro y refrescante en el plan cultural. Una de ellas fue la excelente conferencia de Paul Amaroly, el arqueólogo que ha dado vida al sitio ceremonial de Sihuatán, que se remonta a las primeras investigaciones del señor Antonio Sol, hace más de 80 años, para descubrir una civilización todavía envuelta en el misterio. El tema de los Jaguares de Sihuatán, permitió levantar levemente el velo que todavía encubre el significado que los felinos tuvieron para los habitantes de esa comunidad.

Gran esfuerzo realizado por la Sociedad de Arqueología, dirigida por el Dr. Rodrigo Brito, en su lucha por preservar ese tesoro que guarda la memoria de las civilizaciones que nos precedieron. Con verdadero patriotismo han asumido la responsabilidad de conservar ese legado para las futuras generaciones. Un público interesado y entusiasta que llenó las instalaciones del Auditorio de FEPADE, fue un evidente reconocimiento a tan meritoria labor.

Se lamenta el abandono en que se encuentran lugares de enorme valor, como las Cuevas del Espíritu Santo y sus pinturas rupestres, en el Departamento de Morazán, los petrograbados a orillas del Lago de Güija, víctimas de la depredación de personas ignorantes, que no logran apreciar la gran importancia de esos monumentos. La entidad responsable, SECULTURA, envuelta en problemas internos, ha preferido invertir los pocos recursos que CAPRES le asigna, en alquilar un lujoso edificio, mientras las instalaciones del MUNA, albergan salas vacías, donde se exhibe la canasta básica de los salvadoreños, con productos de supermercado, para vergüenza de quienes se han atrevido a llevar allí algún huésped extranjero.

Otro regalo cultural, fue la presentación de la Ópera Carmen, cantada totalmente por los integrantes de la Ópera de El Salvador. Las instalaciones del Teatro Presidente dieron cabida a un numeroso público, que premió con aplausos el resultado de un trabajo intenso y largo: memorizar la letra de las arias en francés, idioma desconocido para la mayoría de los cantantes. La decoración sencilla, pero muy creativa, el vestuario, la interpretación de la orquesta, y tantos otros detalles, producto del amor al arte, y del deseo de levantar el nivel cultural de nuestro pueblo, que tanto lo necesita. Los nombres del maestro Karl Doetchs y de doña Gla-dys de Moctezuma, se mencionaron con admiración y respeto, ya que el éxito de las varias presentaciones de la ópera, se debe en gran medida a su entrega incondicional a esta tarea.

Lamentablemente estas dos actividades son como brotes aislados, ya que en nuestra capital, lo normal es que cada fin de semana abunden los conciertos de artistas extranjeros, que llenan las instalaciones de CIFCO o algún estadio, pagando precios altísimos, a pesar de la crisis económica, y cuyo público tienen que esperar varias horas para el espectáculo, quedando muchas veces defraudado porque los famosos, no lograron presentarse por estar ebrios o endrogados. Tal fue el caso de Fergie, que alegó problemas digestivos.

Pareciera que estamos presenciando las condiciones que propiciaron la caída del Imperio Romano: pan y circo. Para mantener contento al pueblo, para que olvide los desaciertos del gobierno, para mantener los cerebros embotados y no permitirles pensar. A lo largo de la historia puede comprobarse que la cultura ha sido siempre una de las herramientas que más han contribuido al desarrollo de los pueblos. Más razones para valorar los esfuerzos de quienes, con poquísima ayuda gubernamental, trabajan para elevar el nivel cultural del pueblo. Felices vacaciones y que el Divino Salvador del Mundo nos bendiga a todos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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