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Del engaño y el disimulo a la intimidación

Por Por Manuel Hinds*

Jul 11, 2013- 18:00

Através de toda su historia, los comunistas han usado estrategias para dormir al adversario mientras ellos toman control, uno a uno, de los mecanismos del poder. Estas estrategias tienen varios objetivos, entre ellos lograr que las fuerzas democráticas subestimen la amenaza que los comunistas presentan para que tranquilamente permitan que éstos vayan rodeándolos; dividir a estas fuerzas para que no puedan actuar cuando despierten a la amenaza, e infundir desesperanza entre ellas de que pueden hacer algo para salvarse cuando se ven copadas.

En El Salvador han sido extremadamente exitosos en el logro de los dos primeros objetivos, regando ideas tales como que el comunismo no existe y que si existe, no hay por qué tenerle miedo. Estas dos ideas son ciertas en los países desarrollados, en donde hace ya muchos años todo el mundo entendió que el comunismo es una doctrina irracional y destructiva, a la que no hay que temer porque ya desapareció como fuerza activa en dichos países. Pero el pretender que el comunismo no existe en El Salvador y que no quiere imponer una tiranía marxista es ignorar la evidencia que los mismos dirigentes del FMLN se encargan continuamente de confirmar. Es como el cocodrilo hambriento que logra convencer a su víctima potencial para que se meta al pantano arguyendo que tener miedo a los cocodrilos es infantil y ridículo.

El FMLN ha sido también muy hábil en hacer creer que aunque sean comunistas no están en el proceso de volver comunista al país. La gente tiende a creer esto por dos razones: Primero, porque ven que el gobierno no ha tomado ninguna medida para reemplazar la economía de mercado a pesar de manejar el gobierno. Esto en realidad no prueba nada, porque el comunismo es una ideología de poder, del cual el manejo de la economía por el gobierno es sólo una de las manifestaciones, una que se vuelve realidad cuando ya las fuerzas democráticas no tienen manera de evitarlo. Los que creen que los comunistas toman primero la economía y luego desarrollan la capacidad de imponer una tiranía violenta no conocen la historia. Es al revés.

La otra razón por la que mucha gente cree que el comunismo ya no quiere imponer su ideología totalitaria en El Salvador es que el FMLN se ha convertido en un negocio que genera enormes cantidades de efectivo a través de su brazo económico, las empresas Alba. Creer esto es bien ingenuo porque ignora que la fuente misma del poder económico del FMLN es estar contra el capitalismo. El poder económico de las empresas Alba no nace de que son competitivas, sino de que controlan el Estado en Venezuela y han ido concentrando en éste todo el poder económico, es decir, de que están carcomiendo al sistema capitalista en ese país. Eso es lo que quieren hacer aquí.

Al principio, el debilitamiento de las fuerzas democráticas requiere que el comunismo se proyecte como una fuerza inocente y débil, para que las fuerzas democráticas se confíen. Hay un punto de inflexión en la estrategia, sin embargo, en la que la estrategia requiere que el comunismo muestre su capacidad de usar la fuerza bruta. Esto es en la etapa en la que ya no pueden seguir pretendiendo que no quieren tomar el poder absoluto y establecer una tiranía. Es el momento en el que el asalto al poder total se perfecciona.

En ese momento, el arma para dividir y debilitar a las fuerzas democráticas ya no es la pretensión de inocencia y debilidad, o la falsa esperanza de que el presidente lo llame a usted para que lo asesore, sino la intimidación. No espere a que lleguemos a esta situación para reaccionar. El pueblo moderado es mucho más poderoso que el FMLN, pero sólo si se organiza para defender las instituciones democráticas. Es urgente hacerlo. Es lo que va a salvar al país.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.

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