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Waldemar, derechos humanos, ONU

Por Por Julia Regina de Cardenal*

Jul 03, 2013- 18:03

Escuchamos reiteradamente que la mayor riqueza de nuestro país es nuestra gente. Sin embargo, los pandilleros, extorsionistas, secuestradores, criminales, etc., son personas que tienen a nuestra población enferma, angustiada y cansada. ¿Qué hacer?

Sabemos que la mayoría de los integrantes de las pandillas vienen de familias disfuncionales o desintegradas. Nuestra Constitución, sabiamente dice que el Estado debe de fomentar el matrimonio, porque es un bien para la sociedad. Muchos estudios alrededor del mundo demuestran que los niños que crecen en familias bien constituidas, tendrán mejores oportunidades en todo sentido.

La seguridad que les da tener a su padre y madre juntos es invaluable para ellos y para la sociedad. Por eso, el Estado tiene obligación de invertir en fomentar el matrimonio, compromiso libre entre un hombre y una mujer, que es uno de los tesoros que solucionaría muchos de los problemas sociales, económicos y morales.

Este gobierno invierte en grandes campañas para promover los “derechos” de los LGBTI y dar falsa seguridad del condón que incita a la fornicación, en vez de promover el bien social del matrimonio. Los diputados del FMLN se niegan a honrar su palabra de ratificar la definición de matrimonio en la Constitución. Hacen promesas fáciles de cumplir, pero al llegar el momento de hacerlo, descaradamente se niegan.

En estos momentos, los padres de Waldemar — niño salvadoreño de 4 años, sigue grave porque necesita un transplante de intestino delgado– luchan por su vida. A pesar de que hay varias empresas, fundaciones y personas particulares ayudándoles, parece que el gobierno sigue ausente. Ayer salió publicado en el EDH un video del padre de Waldemar pidiendo ayuda y también mostrando la tarjeta de recepción de la solicitud que hicieron en enero a la primera dama en la SIS, aún sin recibir respuesta.

¿Cómo es posible que la ministra de Salud dijo que tenía apoyo internacional para matar a la bebé salvadoreña en el vientre de Beatriz, no consiga ayuda para salvar la vida de este niño? Esto es otra muestra de los poderosos intereses internacionales y nacionales en legalizar la industria del aborto. Si todo se hiciera con fines humanitarios verdaderos, ya Waldemar estaría operado.

Así como pasó en el caso de Beatriz, un día decían una cosa, mentían y luego se retractaban y decían otra, igual está pasando con Waldemar. Desde el principio los médicos dijeron que necesitaba el transplante, pero los medios publicaron que la ministra decía que ya no lo necesitaba y que se encontraba estable. Actualmente sabemos que el niño sigue mal.

¿Dónde está UNICEF para Waldemar? La ONU invierte grandes cantidades de dinero y tiempo en legalizar el sangriento y violento crimen del aborto en todo el mundo, como supuesto “derecho” de la mujer. Si tanto les interesa defender los derechos de la mujer, ¿por qué no invierten sus esfuerzos y dinero en ayudar a las mujeres chinas, a quienes las obligan a abortar cuando tienen embarazos “ilegales” o a las musulmanas que sufren todo tipo de violaciones, abusos e injusticias?

En nuestro país también los grupos “defensores” de la mujer, piden que se legalice el aborto, que también daña gravemente a la mujer, pero no escuchamos campañas ni manifestaciones públicas para castigar a los violadores ni apoyaron las inyecciones para que no sigan violando.

Apoyemos a Waldemar abriendo los ojos para ver quiénes realmente tienen fines loables y quiénes solamente intereses políticos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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