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Gajes del oficio, las últimas pensadas de los padres de la patria

cambios Para ser exactos son tres las grandes pensadas de los señores padres de la patria, que esta semana han hecho gala de la aplanadora numérica con que cuentan en el pleno, olvidándose de la forma y los argumentos políticos

Por Por Ricardo Chacón *

Jun 29, 2013- 21:00

La primera pensada tiene que ver con la intención de los diputados de “pasar por encima” a la resolución de la Sala de lo Constitucional en torno a la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas.

No es mi intención hacer un análisis jurídico ni mucho menos político sobre el meollo del asunto, mi comentario es más llano, a saber: los vericuetos en que circula la mayoría de los diputados para nombrar a los mismos magistrados “vetados”, en dos ocasiones, por la Sala de lo Constitucional.

Tengan o no tengan razón, lo cierto es que los diputados quieren hacer caso omiso a la sentencia del 23 de enero 2013 y a la nota de seguimiento del 21 de marzo de 2013, donde se dan los parámetros para la elección de idóneos para los cargos de presidente y dos magistrados de la Corte de Cuentas.

Y es tal la memez de un buen grupo de diputados que la decisión de elegir a los mismos magistrados por tercera vez hará que dos órganos de Estado se enfrenten, enfrentamiento de consecuencias inimaginables, poco entendibles para la comunidad internacional que tiene claras las diferencias y los balances propios de la sociedad donde el equilibrio de poderes es esencial.

Incluso, me atrevo a decirlo con la sencillez de un neófito en cuestiones jurídicas, que si acaso los diputados tuvieran razón y quieran hacer valer sus derechos, esto no se puede hacer por los atajos, el andurrial, los riscos o la trocha que les permite el tener la mayoría en la Asamblea Legislativa; lo correcto es usar los argumentos, la razón, en las instancias e instituciones propias del Estado de derecho.

Hay una segunda pensada que pareciera no tener mayor relevancia, pero que muestra el deterioro de la clase política; 52 diputados aprobaron esta semana un decreto que de manera rimbombante dice que busca “promover la participación democrática de los ciudadanos en el proceso de elección…”, para lo cual prohiben “previo y durante la campaña electoral, realizar propaganda, publicidad o eventos proselitistas, qué por cualquier medio de comunicación que desprestigien a las personas, especialmente cuando se realicen en contra de quien públicamente se haya postulado, como aspirante a la presidencia o Vice Presidencia de la Republica, aunque su candidatura aún no se encuentre inscrita”.

He copiado textualmente el artículo 1 del decreto aprobado —que ya de por sí muestra la incoherencia política, además de las faltas de ortografía y pobre redacción—, que pone en entredicho a la misma Constitución de la República y las leyes secundarias que tratan sobre el tema de la injuria y la difamación y de las regulaciones en general que lesionen la moral, el honor, la imagen o la vida privada de cualquier ciudadano.

Por si fuera poco, el adefesio, el esperpento legislativo entrará en vigencia el día de su publicación en el Diario Oficial, por supuesto varios meses antes de que oficialmente inicie la campaña de propaganda electoral, según lo establece el Código Electoral vigente, y agrega, “cesara en sus efectos el día en que el Tribunal Supremo Electoral entregue las credenciales respectivas a las personas que declare electos como Presidente y Vicepresidente de la Republica” (también copiado textualmente con su incoherencia políticas, además de las consabidas faltas de ortografía y pésima redacción).

Hay una tercera pensada que realmente no tiene mayor relevancia, pero que sin duda muestra la intención de los señores padres de la patria de restringir los accesos de los periodistas para desarrollar su labor, prohibiéndoles moverse entre las curules o en los pasillos. Esperamos que estas nuevas “medidas de orden” permitan que los comunicadores puedan desarrollar mejor su trabajo y no se trate, como en el pasado, de coartar el libre desempeño de los periodistas que, por lo general, debe trascender a la simple y llana declaración de un diputado.

Pero quedemos claros, sí en algo se ha caracterizado esta legislatura rimbombantemente calificada de izquierda, no es en enfrentarse con la prensa, sino en estar de continuo en confrontación con otros órganos del Estado, y esto es grave.

En fin, tal como decía un cómico, “al parecer en esta gestión vamos de bien en mejor subiendo pero, para abajo y para atrás”. ¿Gajes de la democracia, gajes del oficio? no hay de otra, esto es lo que aquí tenemos.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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