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Más allá de la tregua

Por Por Jaime Ramírez Ortega *

Jun 09, 2013- 18:04

En principio, aplicarle la súper mano dura al director de Centros Penales, por permitir que unos cabecillas de las principales pandillas que originaron la tregua, salieran del recinto penal, para grabar un programa de televisión, aclarando cuál será la segunda fase de la tregua. Es exacerbado, desde mi punto de vista, que ha habido mayores omisiones y permisividad en los distintos centros penales.

Desde que se comenzó hablar de la tregua a inicios de marzo del año 2012, por ejemplo, hubo traslados clave, ciertos privilegios en los recintos penales que incluyen TV con cable, almuerzos especiales, visitas conyugales con mayor frecuencia, acceso a Internet por medio de teléfonos celulares, para conectarse en su Facebook y mantenerse con una vida social activa, creo que todo esto debe haberlo autorizado alguien, no precisamente el señor director. De modo que esto sí debió de haber representa una verdadera causa de destitución y no lo anterior.

Pero más allá de los desaciertos que se pueden cometer en la dirección de la seguridad pública, vinculado al tema de las pandillas y la tregua, es necesario que cada salvadoreño honrado que se levanta día a día a ganarse el pan, con la esperanza de que en el futuro sus hijos tendrán un mejor El Salvador, donde puedan luchar por sueños y metas en un ambiente de paz y armonía, comience a percibir un ambiente de descenso de la criminalidad y las extorsiones, pero lo más urgente es que nuestros jóvenes que ya no desaparezcan.

Creo que todos los salvadoreños hemos sido llamados a construir una cultura de paz, y si la tregua es el mecanismo por el cual se puede lograrla ¡en buena hora! Por ello se hace necesario el apoyo de todo esfuerzo que traiga como consecuencia la reducción de la violencia y la conservación de la vida. Pero es necesario que medie la buena voluntad de parte de cada joven que pertenece a las pandillas y que haya un compromiso auténtico, para que a diario se sumen más personas y organizaciones para alcanzar la tan anhelada paz social.

Claro que se deben de replantear en la tregua, nuevos mecanismos para que haya credibilidad, y uno de ellos es buscar una reconciliación y perdón con los más de 50,000 salvadoreños que han caído víctimas de este flagelo, y para construir una cultura de paz que acabe con el odio y la maldad, es necesario ver hacia el futuro y no hacia el pasado. La pregunta es: ¿cómo lograremos alcanzar la paz, con un problema que está enquistado en la sociedad por más de una de década?

Como todo proceso de pacificación, los cambios no se ven con facilidad en las primeras fases, igual sucedió con los Acuerdos de Paz que finalmente se logró con la firma de estos en Chapultepec, México en 1992. Al principio la gente no creía que esto fuera posible, pero gracias a la intervención de personas que depusieron sus actitudes beligerantes se logró la paz.

Por ello debemos de poner nuestra confianza primeramente en Dios y luego en las personas que están llevando este proceso, pero se requerirá de apertura de la empresa privada, de las universidades, de las iglesias, y de las demás organizaciones. Para que estos jóvenes que hoy pertenecen a las pandillas y que no tienen otro modo de vida, un día puedan transitar libremente sin estigmas en cada calle de El Salvador.

*Catedrático de la Universidad Francisco Gavidia. Colaborador de El Diario de Hoy

jaimeramirez_ortega@hotmail.com

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