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René y Jutta Toruño

Por Por Juan Valiente*

May 21, 2013- 18:04

Oscar René Toruño Contreras es un salvadoreño ejemplar, empresario que da ejemplo de lo que es vivir a plenitud, vivir para los demás. La semana pasada escribí sobre el bajo nivel de confianza que como sector los empresarios tenemos en el país. Puse de ejemplo a René como un empresario cuya labor debería promover un nivel de confianza mayor, especialmente por su responsabilidad social.

René nació en el barrio La Vega de San Salvador un 11 de julio de 1936, el segundo en una familia humilde de seis hijos. Asiste a instituciones educativas como la Escuela San Alfonso y termina sus estudios en el INFRAMEN. Se iba y venía de la escuela descalzo para disminuir el desgaste de sus zapatos y poder entrar siempre calzado a casa como lo quería su padre. A pesar de los retos y de la pobreza, se propone ser buen estudiante y sobresalir. Termina como el mejor bachiller de la República y se gana una beca para estudiar en Alemania.

Son innumerables las historias de tenacidad y éxito que se pueden contar de René mientras estaba en Alemania. Supera la barrera del idioma, alejarse de la familia y la dificultad de integrarse a una cultura diferente. Sobresale académicamente ante el asombro de sus compañeros y también jugando basquetbol, a pesar de ser “el chiquitín”. Incluso su liderazgo lo lleva a convertirse en el presidente del Club Iberoamericano mientras está estudiando en Alemania y su inteligencia deja en esas tierras lejanas muestras de su creatividad al diseñar una pieza por solicitud de Mercedes Benz al Instituto Automotriz de la Universidad de Aachen. En esas tierras lejanas contrae matrimonio.

Ya en el país pasa de empleado a propietario en un proceso de décadas y logra convertir a INDUFOAM, su empresa, en una empresa nacional exportadora con la mejor tecnología mundial, luego de sobrevivir varias calamidades, incluyendo el fallecimiento de su único hijo. Es un empresario excepcional, de mucha calidad humana y con una gran sensibilidad. Tiene una tenacidad particular, que comparte con su esposa Jutta, quien ante la muerte de su único hijo aconseja a su esposo que “la vida continúa”. Son dos personas que actúan como una.

Desde 1999 hasta la fecha INDUFOAM ha dado más de mil becas técnicas y recientemente para bachillerato. Crearon la Fundación Toruño-Steiner que aporta cien mil dólares anuales para becas. Se imaginan Uds. si cada uno de nosotros se tomara la responsabilidad de promover así la educación y permitir que todos los salvadoreños tuvieran acceso a una de calidad. Actualmente cuentan con mil doscientos becados. Otro sería El Salvador si todos los empresarios siguiéramos el llamado de René y Jutta Toruño. Han decidido dejar el 80% de su patrimonio en un fideicomiso para becar a estudiantes que como René puedan lograr sus sueños, porque como él mismo dice “echándole ganas, se hacen realidad.”

En el sitio web de INDUFOAM (www.infufoam.com), se encuentra mucha información sobre este gran salvadoreño. Allí dice: “Oscar René quien desde niño logra las metas que se propone, llega a ser un empresario con una visión futurista. Nos enseña cómo en la vida deben de aprovecharse todas las oportunidades con mucha responsabilidad. Además, como gran deportista, no deja paso a la derrota, aprende a levantarse y a seguir luchando con fuerza, devoción y optimismo para triunfar, demostrando que triunfar cuesta, pero que se puede y que todo triunfo debe de ir acompañado de gran responsabilidad social. Oscar René Toruño, el salvadoreño que en Alemania se convierte en estrella del basquetbol, líder de la Comunidad Iberoamericana y que con su ingenio crea en ese país europeo la unión del furgón que jala al camión, deja en el mundo entero estampado el sello de El Salvador.” ¡Empresarios, a seguir ese ejemplo!.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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