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El futuro: Sociedades sin efectivo

Por Por Ricardo Esmahan*

May 13, 2013- 18:04

Al realizar una búsqueda al azar en Google sobre el tema “sociedad sin dinero en efectivo”, obtenemos cualquier cantidad de referencias, miles de links en menos de un segundo. Abundan artículos que pronostican que en un mundo futuro ya no va a ser necesario el dinero físico. Muchos ven su existencia como un signo de los “últimos tiempos”. Otros ven su extinción como un complot capitalista y otros como una aterradora visión socialista, haciendo en el ínterin cada vez más grandes los gobiernos. Algunos gobiernos ven esta extinción como un paso lógico en la evolución de un comercio internacional impulsado cada día más por la tecnología.

El rápido crecimiento de los medios sustitutos del dinero en efectivo, tarjetas de débito y de crédito en particular, transferencias electrónicas y el pago con “e-money”, ha llevado a los economistas a predecir el advenimiento de la “sociedad sin dinero en efectivo”. Sin embargo, pese a estas predicciones, las tenencias de efectivo en la mayoría de las economías desarrolladas siguen creciendo.

Incluso se cuenta con información proveniente de un examen sobre el crecimiento y la magnitud de la oferta de moneda en circulación de los Estados Unidos, entre el público, el cual revela que las predicciones de la llegada de la “sociedad sin dinero en efectivo” son infundadas. A pesar de las innovaciones financieras que dan lugar a los sustitutos convenientes para conseguir dinero, las explotaciones en efectivo siguen aumentando.

La migración de trabajadores hacia la economía informal resultan típicas durante las recesiones, bajo esas circunstancias la gente trabaja mucho más del lado de la informalidad y tienen que permanecer allí por más tiempo. Se suma a todo esto, como factor importante la creciente desconfianza en el gobierno.

Para las empresas, el cálculo de las conveniencias de contratación ha cambiado fundamentalmente. Hoy por hoy, las empresas se han acostumbrado a contratar a su personal hasta que les sea necesario y luego soltarlo cuando el trabajo ha terminado. De esa forma, se ahorra lo que se tiene que pagar en beneficios sociales que se incurren con empleados a tiempos completos. La remuneración del empleo informal a menudo se negocia por debajo de la “mesa de trabajo”.

La gente responde a los incentivos personales. Si el incentivo para hacer su vida mejor en el corto plazo es trabajar fuera de la formalidad, como una opción básica, entonces eso es lo que el trabajador va a hacer.

En el caso de El Salvador, muchas pequeñas empresas han optado por créditos vía dinero plástico, debido a que no tienen acceso al crédito de la banca formal. Eso significa que muchos salvadoreños ahora usan más sus tarjetas de crédito para sufragar sus gastos de consumo, corrientes y de inversiones.

Este fenómeno no es exclusivo de las empresas, es un fenómeno que incluye cada vez más a personas que no tienen negocio.

El sector productivo acude a este tipo de herramientas ante las dificultades de acceso a financiamiento crediticio bancario, y la política bancaria lo promueve. Las empresas que utilizaron tarjeta de crédito para proyectos productivos fueron más de medio millón.

Se recibieron 640.8 millones más en concepto de créditos. Esto debería de reflejar una mejora en la economía local, monto que resulta bajo si lo comparamos con las tasas de crecimiento que registran los países vecinos, debido a que la capacidad de ahorro del país es menor que el resto.

Lo que preocupa más es que estamos creando una generación de personas que se están acostumbrando a trabajar en la informalidad. Están fuera del sistema y llegarán a verse a sí mismo como sociedad sin dinero en efectivo.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com

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