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La perfección y la felicidad

Por Por Pedro Roque*

Abr 20, 2013- 18:00

Si es que existen estas dos características, en la práctica y la vida cotidiana, me las imagino momentáneas y cada una por separado, es decir, se pueden sentir momentos de felicidad cuando todo está como deseamos y sentir momentos de perfección, cuando todo funciona como debe ser y las personas están haciendo y se comportan como se espera de ellas. Al unísono, perfección y felicidad, me las imagino casi imposibles. Pero sí, vale la pena esforzarse, por disfrutar el sentimiento de felicidad y perfección.

¿Cree usted que existen personas perfectas y al mismo tiempo son felices? Quizás en alguna orden religiosa, donde los monjes buscan la perfección del espíritu en la oración y en servir a un ser supremo celestial, que como respuesta envía distensión, sosiego, relajación y felicidad.

Pero ¿existirá elhijo o hija perfecta que es feliz y hace felices a sus padres? ¿Existirá la esposa o el esposo perfecto y feliz que hace feliz a su cónyuge? ¿Existe el maestro perfecto que consigue la felicidad en la enseñanza, da felicidad a la dirección del centro de enseñanza y a los educandos? ¿Existe el sacerdote o el pastor perfecto que siendo feliz con sus predicas imparte felicidad a sus feligreses?

¿Existe el jefe perfecto que se siente feliz con su trabajo y hace felices a los empleados?¿Existe el empleado perfecto y feliz que se preocupa de la felicidad de su jefe? Profesionalmente, en los casi 30 años que me dedico a la consultoría y he tratado con muchas personas, no he encontrado ni aquí, ni en España, Alemania o Japón, ni al jefe ni al empleado perfecto y feliz.

Y técnicamente, la perfección es casi imposible por los efectos de la variabilidad inherente a todos los procesos. La calidad total que publicitan los fabricantes de automóviles no es tan total como la anuncian. .

Y qué decir de la conducta humana, que continuamente cometemos errores en las interrelaciones con otras personas, incluso con las de nuestro entorno que queremos y nos quieren.

¿Y cuál es la salida para vivir y convivir en un mundo no feliz y no perfecto? Fácil: perdonarse y perdonar las imperfecciones, olvidar pronto los momentos infelices, entenderse y entender, ayudarse y ayudar y respetarse y respetar a los miembros del entorno y, muy importante, ordenarse y ordenar las cosas de cada uno y que siempre esté claro, el lugar que corresponde a cada cosa y que cada cosa esté en su lugar.

Observando a los animales me parecen más felices, quizás porque su actuar es instintivo. Los humanos pensamos y cada uno ve y asume las cosas según sus convicciones e intereses. Y si se fija, casi todos los problemas que nos hacen infelices, se deben a que pensamos y queremos que otros debieran ser perfectos y no lo son.

Pues eso, a pesar de las imperfecciones, pase un buen domingo…

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net

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