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El falso planteamiento de las dos derechas

Por Por Marvin Galeas *

Mar 06, 2013- 18:00

¿Cuáles son los criterios, en los tiempos que corren, para determinar cuál partido político u organización es de derecha y cuál de izquierda? Durante la Guerra Fría, era mucho más fácil. Aquellos países, partidos, organizaciones o personas que se identificaban con los Estados Unidos eran de derecha. Los identificados con la Unión Soviética eran la izquierda. Economía libre, derecha; economía planificada, izquierda. Fácil.

Por supuesto, así como ocurre con las sectas de una misma religión, había dentro de los simpatizantes de uno y otro bando matices y hasta serias diferencias, sobre todo en el terreno de la izquierda. Es más, los amargos debates entre las millares de interpretaciones en torno al marxismo leninismo dejó un reguero de muertos en todas partes.

Pero mucha agua ha corrido bajo el molino de la historia desde el fracaso de lo que se llamó “socialismo real”, es decir el ominoso sistema que se puso en práctica en la Unión Soviética y otros países de Europa del Este. Desde aquel estropicio de muros y monumentos derribados a martillazos, la izquierda, huérfana de referentes geográficos, pasó de la perplejidad inicial al reagrupamiento y la mutación.

Los antiguos partidos comunistas de Europa Occidental se transformaron en social demócratas y borraron de sus banderas y papelerías la hoz y el martillo para poner en su lugar hojas de olivo, palomas taciturnas o cualquier cosa que sugiriera paz. Mientras tanto, los antiguos camaradas del Partido Comunista soviético, sobre todo los encargados de los órganos de espionaje se convirtieron en la nueva élite económica de ese inmenso país.

Así, el antiguo compañero responsable de hidrocarburos, pasó a ser el dueño de los más grandes pozos de petróleo y su hijo, se compró al Chelsea Club de Futbol, sólo para matar el aburrimiento de los fines de semana. Los chinos y los vietnamitas convencidos del fracaso de la economía planificada abrieron las puertas al capitalismo. Millares de empresas se instalaron en esos países de mano de obra barata y así surgió esa cosa rara llamada “Socialismo de mercado”, como si alguien dijera pertenecer a la rama atea del Opus Dei.

Lo cierto es que tanto China como Vietnam, países totalmente capitalistas, han estado creciendo a niveles que tienen asustados a los tradicionales líderes de las economías libres. Qué pasaría si a alguno de los miembros del Partido Comunista Chino, que sigue al mando en un país cada vez más capitalista, se le ocurriera de pronto aquello de “Proletarios del mundo uníos”.

Seguramente las carcajadas de los dueños de las grandes multinacionales que operan China se escucharían en toda el mundo. Pero en América Latina, la izquierda en su recomposición se tropezó con la inesperada aparición de Chávez. Y con Chávez llegó también, en combo, el alza en los precios del petróleo.

Chávez, más como producto de ciertos azares y no como el resultado del “desarrollo de las fuerzas productivas… ” y todo ese rollo del materialismo histórico, fue el oxigeno que necesitaba el anacrónico Gobierno de Cuba y el punto de partida para, el surgimiento del ALBA y la transformación de los antiguos partidos comunistas en populistas. Pero estos partidos, puestos en el Gobierno, lejos de impulsar cualquier tipo de socialismo, lo que están haciendo es aferrarse al poder como las antiguas dictaduras de derecha.

Al reparto de comida y zapatos que hacían las antiguas dictaduras para asegurarse lealtades y manipular masas, le ponen el nombre pomposo de “programas sociales”. Nada de políticas para reducir de verdad la pobreza. Todo es cuestión de poder. Es muy difícil trazar una raya en este contexto entre lo que es izquierda y derecha. Aquí, por referencia cómoda se vale hablar del FMLN como la izquierda y de ARENA como la derecha.

Calificar de derecha a un movimiento populista, cuyo discurso no surge del conocimiento profundo de la realidad nacional, sino de los estudios de mercadeo político y, que además, tiene como único propósito satisfacer la gula de poder de una persona, es errado. Se habla de dos derechas por pereza mental o por confundir al elector o por ambas cosas.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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