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La Carta de Despedida de Washington

Por Por Cristina López G.*

Mar 02, 2013- 18:03

En 1796, un periódico estadounidense publicó una carta escrita por el general George Washington, en la que agradecía a los ciudadanos de la república naciente que ahora conocemos como Estados Unidos, el haber puesto en él la confianza de la primera presidencia. El fin de la carta, más que agradecerles, era para despedirse y renunciar de manera voluntaria y ejemplar al poder para un nuevo período.

A pesar de contar con el apoyo mayoritario de los políticos y los ciudadanos de todos los estados de la unión, y a pesar de que aún el texto constitucional del momento no le ponía límites al período presidencial, Washington entendía que nada fortalecía más la institucionalidad democrática que la renovación del liderazgo en el poder.

A pesar que compararles con Washington sería un atrevimiento que rayaría en el irrespeto de la memoria del visionario general estadounidense, mucho podrían beneficiarse las repúblicas latinoamericanas de que sus presidentes leyeran y aplicaran la Carta de Despedida. Sin embargo, parece que uno de los efectos secundarios de ostentar el poder es el pensar nadie más está a la altura del puesto.

Lo anterior se puso en evidencia cuando, sin sorprender a nadie, el expresidente Tony Saca anunció su candidatura para volver a Casa Presidencial en el 2014. Como fortaleza anunció su experiencia: que “no llegaría a aprender”. Y es precisamente la experiencia uno de los principales factores que deberían complicarle a Saca el regreso a la presidencia, pero no la suya, sino la de más de medio millón de salvadoreños que son ahora parte de la población en situación de pobreza.

La experiencia del contribuyente, que vio por años sus impuestos en campañas publicitarias de las que nunca se supo el costo. La experiencia del elector, que vio promesas de campaña convertidas en deuda y déficits, que si bien habían empezado desde gobiernos anteriores, sólo se vieron complicados con el aceleradísimo y poco transparente gasto e indisciplina fiscal.

Dicen quienes lo apoyan que la polarización existente en el país es una razón por la que la candidatura de Saca es conveniente. Una razón que se queda corta, ante las 200 millones de razones que el exlocutor tiene en su contra: nunca rindió cuenta sobre los más de 200 millones de dólares que fueron desviados de manera discrecional para ser usados desde Casa Presidencial durante su administración, y a las interrogantes sobre el manejo de las arcas estatales se les puso un alto con un finiquito de esa sucursal partidista, donde se compran y venden favores que conocemos como Corte de Cuentas.

Con un nombre que casualmente rima con “impunidad”, un conjunto de gente que ha confundido “consenso” con soluciones, sed de poder con liderazgo y ausencia de principios con pragmatismo, apuestan por un futuro para el país regresando al pasado. Y nos dejan, a los ciudadanos idealistas e ingenuos, con las ganas de que alguna vez Tony Saca hubiera leído la Carta de Despedida de George Washington.

* Lic. en Derecho.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg

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