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La suma de los factores

Por Por José María Sifontes*

Mar 01, 2013- 18:01

Si usted tuviera que apostar por los ganadores de la Maratón de Boston, de Londres y la de los próximos Juegos Olímpicos, yo le daría un consejo: apueste por los corredores de Kenia. El mismo consejo serviría para todas las competencias de larga distancia, de 800 metros en adelante.

Y es que los competidores kenianos ganan prácticamente todas las pruebas de este tipo. Desde hace más de 30 años el 80% de las competencias de larga distancia han sido ganadas por kenianos. A partir de 1988, 20 de 25 primeros lugares en la Maratón de Boston han sido obtenidos por ellos. De los 25 corredores que han obtenido récords mundiales en la competencia de 3000 metros, 18 son kenianos. Han ganado también 7 de las 8 últimas maratones de Londres, 9 de 13 en la maratón femenina de Boston, y la lista sigue.

Kenia es un país mediano en el África subsahariana, con 41 millones de habitantes. El ingreso per cápita es de $1,170, que lo coloca como un país pobre (aunque menos pobre que la media de países africanos). La pregunta surge: ¿Qué tiene Kenia que produce atletas tan espectaculares? Y hay algo más interesante aún, casi todos los campeones kenianos provienen de una misma tribu, la Kalenjin.

Existe una serie de hipótesis que intentan explicar este éxito deportivo, desde las populares hasta las fundamentadas en investigación científica. Algunos creen, por ejemplo, que el secreto está en el hecho de que los kenianos corren desde que son niños. Recorren casi volando y descalzos el trecho hacia y desde la escuela. Pero esto es común en muchas partes de África y del mundo. Otra teoría es que la zona geográfica es especial. La mayor parte de la población keniana vive en altitudes de 7000 metros o más, y esto hace que se desarrolle una gran capacidad pulmonar que utiliza el oxígeno con inusual eficiencia. Asimismo existe la costumbre de correr montaña arriba y montaña abajo para el cuido del ganado. Pero lo mismo ocurre en Nepal y Perú, y no tienen récords mundiales.

Los kenianos son enseñados a soportar el dolor estoicamente desde su niñez, lo que culmina con el rito de la circuncisión. Esta actitud va muy bien con las carreras, en las que el dolor es el denominador común. Pero las mujeres kenianas, que no se circuncidan, también sobresalen.

Algunos estudios científicos han indicado la posibilidad de un factor genético. Los jóvenes kenianos superan a atletas europeos al cabo de unos pocos meses de entrenamiento. La contextura física: piernas largas, poca masa muscular para la altura, tronco relativamente pequeño, son características que les dan ventaja. La hipótesis genética no está, sin embargo, comprobada y tiene vacíos.

Otro aspecto es que a los kenianos, especialmente los kalenjin, les encanta correr. Para muchos el correr es su vida, y sus expectativas están relacionadas con eso. Puede haber una profecía autocumplidora: el pensar que soy bueno en esto me hace ser bueno en esto.

O tal vez un poco de cada cosa, que unidas hacen la diferencia. Un investigador dijo que el secreto es que no hay secreto. La predisposición física, la motivación y el arduo trabajo, todo junto da el resultado.

La lección que podemos aprender de los atletas kenianos es la importancia de aprovechar al máximo las cualidades innatas, utilizar eficazmente las oportunidades que el medio provee, y complementar lo anterior con una buena actitud. En esto está el secreto.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.

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