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Y sudó sangre…

Por Por Mario Aguilar Joya*

Mar 25, 2013- 18:03

Puesto que las ciencias y la Teología son disciplinas que utilizan métodos distintos para alcanzar diferentes niveles de la verdad; no debe extrañarnos que se hayan realizado estudios médicos con respecto a aspectos de la Pasión de Cristo; es con motivo de estas fechas que pongo a disposición del lector datos que han sido aceptados por fe como reales, pero que algunos investigadores han tratado de darles explicaciones múltiples a estos sucesos, incluso la posibilidad de que se trataba de una descripción metafórica y que nunca existieron realmente. Sin embargo estudios médicos recientes confirman que lo que para algunos podría haber sido una representación figurativa, fue mucho más que eso, fue efectivamente un hecho real.

La Pasión física de Jesús inicia con un hecho interesante, según se menciona en el Evangelio de Lucas, en el Capitulo 22, versículo 44, cuando señala: “y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían al suelo”, este pasaje no se encuentra en ninguno de los otros evangelios sinópticos –Mateo ni Marcos–, el hecho que se encuentre en el de Lucas, el médico-evangelista, es llamativo, en primer lugar por su carácter de médico, puesto que presenta un estado que aun cuando no era común, sí se presentaba bajo ciertas circunstancias, las cuales él debía conocer por su calidad de galeno; en segundo lugar por su carácter de evangelista dispuesto ser fiel a la descripción de las obras de Jesús; presentaba entonces los datos a la luz de su entendimiento como médico y narrador evangelista.

Siendo un proceso raro, el fenómeno de sudar sangre es una anomalía reconocida desde hace mucho tiempo por las ciencias medicas. El término presentado en el Evangelio de Lucas como “sudar sangre”, corresponde a la expresión médica “hemo-hidrosis” o “hematidrosis” y se refiere, según el Diccionario Dorlans, a la ruptura de pequeños vasos sanguíneos que se encuentran alrededor de las glándulas sudoríparas, los cuales drenan su contenido, esto es sangre junto con el sudor.

Este es un estado que se ha relacionado con eventos de gran tensión y ansiedad mental. Este fenómeno es en sí mismo extenuante y además contribuye a mayor fragilidad de la piel, lo que predispone a mayor sangramiento, en el caso de Jesús, durante la flagelación y posterior crucifixión.

Los doctores Holoubek de la Universidad Estatal de Louisiana en Shreveport, Estados Unidos, realizaron una revisión de varios estudios, encontrando que el número estimado de personas que presentaron hematihidrosis en el Siglo XX fue menor a 75, haciéndolo definitivamente un evento raro pero real. Dicho estudio confirmó que las causas que desencadenaron hematihidrosis en el Siglo XX son las mismas que lo desencadenaban en los tiempos bíblicos: La tensión emocional extrema.

En un mundo cada vez más interesado en tener respuestas concretas, este es un dato que refuerza no sólo la humanidad del Jesús histórico, sino también la intensidad de su sufrimiento. En este caso la Ciencia confirmó lo que la Fe de los creyentes ya sabíamos: el sufrimiento y tensión emocional fue tan grande, tanto antes como después de la crucifixión.

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com

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