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La información es poder y por eso enfrenta vicisitudes

Por Por Claudia Umaña Araujo*

Feb 19, 2013- 18:00

El Salvador llegó tarde a garantizar el derecho de acceso a la información pero con paso firme, promulgó la cuarta mejor Ley de Acceso del mundo, cuya base había sido el trabajo del Grupo Promotor. Pero esta Ley genera temores con su potencialidad de elevar la calidad del derecho humano al saber. Es increíble la cantidad de vicisitudes que ha tenido que enfrentar. Sin embargo, pronto puede que pase a una etapa de mayor predictibilidad.

Ciertos diputados del FMLN presentaron en el debate nacional razones para reformar la LAIP, que en realidad eran un pretexto para dar francos retrocesos, pues sus modificaciones despojaban a los ciudadanos de la dinámica de utilización de la Ley. Sin embargo, las reformas fueron objeto de un veto presidencial y con ello se le da cierre a ese nefasto episodio.

Pero quedaron varios aspectos en evidencia. Si bien la Ley nació huérfana, la sociedad civil la acogió y la impulsó de tal forma que citando sólo a algunos: FUSADES, FUNDE, IIDC, Universidad Matías Delgado, UCA, ISD, Fundación DTJ, TECHO, Yo Me Visto de Blanco, y cantidad de jóvenes profesionales y estudiantes la volvieron parte de sus vidas. Como muy bien sabemos “derecho que no se usa, derecho que se pierde”. Esto propició una serie de solicitudes de información, gastos de publicidad del Ejecutivo, viajes de altos funcionarios, regalos navideños de la Asamblea Legislativa, sobresueldos de funcionarios, licitaciones sociales en municipalidades (en las que algunos alcaldes negaron información), los contratos reservados en el mercado de energía ENEL/GEO, por mencionar solamente las más mediáticas. Esa voluntad para contrarrestar la opacidad del Estado es un alto riesgo para las prácticas corruptas.

Algunos integrantes del Gobierno se sintieron en aprietos y consideraron más conveniente seguir gobernando desde la penumbra, sin la incomodidad de rendir cuentas de actos arbitrarios. Pero el tiro les salió por la culata y ahora el único camino viable es impulsar la transparencia. Es mejor saber leer la realidad y rectificar.

Contar con una Ley no lo es todo, ni es una fórmula mágica para erradicar el flagelo de la corrupción. Si se da la elección de los comisionados durante los próximos días, apenas estaremos al inicio de un largo camino, pero ciertamente será un avance que dependiendo de los elegidos y los recursos con que se dote al nuevo Instituto, empezaremos a ver más frutos en materia de transparencia y acceso a la información.

Otro de los aspectos que influenció la rectificación del camino fue la imagen proyectada en el ámbito internacional. El país está participando en la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), habiendo expresado en su momento “su vehemente compromiso para extender la rendición de cuentas, la participación ciudadana y el uso de las tecnologías para la apertura del Estado”. También se nos examinará bajo los estándares del FOMILENIO, que en su indicador de Estado de Derecho establece como medición: “la fuerza y la eficacia de la lucha contra la corrupción de un gobierno de leyes, políticas e instituciones… la confianza del público en la honestidad financiera de los políticos”. Así como ser suscriptores de convenciones internacionales en materia de transparencia y lucha contra la corrupción, que de haberse llevado a cabo las reformas, que desarticulaban un Instituto aún antes de ser conformado, la posición del país hubiera sido impresentable.

Dentro de los siguientes pasos, está el objetivo de lograr la independencia de los comisionados al IAIP, de forma que puedan fungir en libertad y promover la cultura de máxima publicidad de las actuaciones estatales. Justo ahí, está otra área de riesgo en donde debemos estar vigilantes durante su proceso de elección.

No es exclusivo de El Salvador que la transparencia tenga avances y retrocesos. La LAIP ha conocido en los últimos días tanto a sus adversarios como a sus amigos. Somos más los que la valoramos. Los ciudadanos continuaremos preguntando y exigiendo rendición de cuentas y esperamos de la misma manera el pronto nombramiento de los comisionados.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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