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La crisis política y los periodistas, el caso español y los del PP

Por Por Ricardo Chacón *

Feb 02, 2013- 18:02

Tras la revelación de una lista de “sobresueldos” repartidos entre la cúpula del Partido Popular de España (PP), revelados esta semana por el periódico “El País”, ha desatado un terremoto político; solamente el periódico catalán La Vanguardia, tiene entre otros titulares sobre el tema: “Cospedal: Rajoy está muy tranquilo; Mas convoca a una cumbre de instituciones de control contra la corrupción; Alonso: hay que poner las cuentas claras sobre la mesa; el gobierno elude el caso Bárcenas y se remite a lo que diga Rajoy; el fiscal general del Estado contempla que declare la cúpula del PP; Aznar demanda a El País por las noticias sobre el caso Bárcenas; la fiscalía anticorrupción solicita que Bárcenas vuelva a declarar; cientos de personas protestan en Barcelona contra la corrupción; Rajoy evitará responder preguntas a los medios”.

La agencia informativa EFE recogió como gran noticia el viernes: el presidente Mariano Rajoy dará sus primeras explicaciones públicas mañana (sábado 2 de febrero) sobre los supuestos pagos a dirigentes del PP, incluido él, que figuran en los “papeles de Bárcenas”, durante un discurso en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido que será abierto a los medios de comunicación. Esta es la fórmula que, según ha informado el PP, ha elegido Rajoy para ofrecer su opinión sobre lo publicado esta semana.

“El gobierno respalda a Rajoy, su conducta es ejemplar y modelo de una vida recta”, dice Soraya Sáenz de Santamaría, la segunda al mando del gobierno y brazo derecho del presidente del gobierno español; mientras que Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, en primera plana de El País, dice “alguien intenta perjudicar al PP, al gobierno y al presidente del gobierno”, al tiempo que se anuncian sendas demandas judiciales contra el periódico que publicó documentos manuscritos donde se registraban los montos y los funcionarios que recibieron sobresueldos, pasando, entre otras cuestiones, con la legislación que regula estos casos.

A vuelo de pájaro he tratado de recoger el hecho político que trae locos a los políticos españoles; no es mi interés ni contar al detalle ni mucho menos valorar los acontecimientos, simplemente me he hecho la pregunta: ¿Qué debe hacer el PP, particularmente la cúpula del gobierno y del partido oficial involucrados? Y no me refiero a las cosas de fondo, como sería renunciar sí es verdad, o atacar con todos los medios legales ante las que podrían resultar falsas acusaciones; no, mi interés es más simple, aunque siempre relacionado a lo anterior; me pregunto: ¿Cómo manejar la comunicación pública ante un hecho como este?

Tal tipo de hechos son estudiados desde la comunicación social, en particular el llamado “manejo de crisis”, donde se sigue una metodología rigurosa, caracterizada por una previa planificación, que supone capacitación y trabajo grupal y, por supuesto, se trata de una labor de comunicación visualizada de manera estratégica a mediano y largo plazo. Sólo cuando se tienen estos precedentes se puede llegar de manera ordenada y disciplinada, a una reacción lógica y precisa ante una crisis como la que sufre el PP español.

Saltándonos el proceso técnico en este tipo de casos, lo más inmediato con lo que suelen responder, y así lo ha hecho el PP, son tres posiciones: una, ponerse al lado del “jefe”, sobre todo los incondicionales y segundones que tienen su vida pegada al poder, y que a capa y espada apelan a la “honradez, profesionalismo y al historial del acusado”; dos, defenderse y acusar a moros y cristianos que se trata de conjuras, maquinaciones de los enemigos con el objetivo de crear una crisis o desprestigiar la labor, en este caso, del gobierno español y de su presidente, y tres, amenazar con las demandas judiciales y “llevar a sus últimas consecuencias”, al periódico El País, que publicó la lista manuscrita con los sobresueldos a los miembros de la cúpula del PP, incluido Rajoy.

Déjenme terminar esta nota con un punto, ¿por qué poner el énfasis en el mensajero, en el medio, en los periodistas o en la prensa como los causantes de este terremoto político español, por qué no ver más allá y preguntarse, sí realmente hubo corrupción, sí realmente hubo sobresueldos de dineros negros, si realmente utilizaron los cargos políticos y partidarios para “vivir como deben vivir los políticos?” ¡Bien, muy bien! Pareciera que las cosas, y esto de la corrupción está patas arriba, de cabeza.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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