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El ejemplo vale más que mil decretos

Por Por Teresa Guevara de López *

Feb 02, 2013- 18:00

Recibimos una respuesta única para todos los problemas: No hay pisto para pagar el alquiler de las casas de las delegaciones de la policía, para el bono alimenticio a los de la PNC, para el subsidio a los buseros, para el subsidio del gas, para cubrir el presupuesto destinado a las escuelas, para pagar a proveedores de las elecciones anteriores, ni a quienes confeccionaron uniformes y zapatos, ni a muchos otros más. Y el Ministro de Hacienda, matiza tres respuestas: no hay pisto; no se incluyó en el presupuesto; ARENA no quiere dar sus votos.

Pero esta semana nos sorprendió con una respuesta diferente: “Austeridad: El Presidente Funes tiene en su escritorio un decreto pidiendo austeridad en los gastos del sector público, que va a firmar en cualquier momento”. ¡Portentoso milagro! Y lo decía con la convicción y entusiasmo de haber encontrado, al fin, la solución a tanta exigencia de pisto de las vacías arcas del Estado, este sólido funcionario merece un premio por el cinismo de anunciar una política de austeridad, que cuenta ya con varios decretos, y es constantemente anunciada por el Presidente, como un logro de su gobierno donde reina la transparencia.

Tal vez la solución sería explicar detalladamente, al Presidente y a todos funcionarios de los tres poderes del Estado, lo que de veras significa austeridad, ética y honradez en el manejo de la cosa pública, especialmente porque muchos de ellos, antes de componerse en las posiciones que hoy ostentan, se veían tan apurados a fin de mes, que topaban sus tarjetas de crédito y hasta aparecían sus nombres en los periódicos, como morosos y en peligro de ser legalmente procesados.

No importa si el Presidente no firma el decreto, pero sí urge que dé buen ejemplo. Que entienda que en tiempos de crisis, es un insulto que en las fiestas de CAPRES se consuma güisqui cinta azul, cuyo precio muy pocos se atreven a pagar. Que las reuniones de trabajo, no son la oportunidad de comer fino, ya que su servicio de alimentos viene de un exclusivo restaurante. Que no necesita una escandalosa caravana de vehículos para anunciar su paso por la ciudad. Que tiene obligación de nombrar a los funcionarios para que la Ley de Acceso a la Información Pública funcione, pues la población tiene derecho a conocer en qué se gastan los recursos provenientes de sus impuestos, y que hasta la fecha, ninguna dependencia del Estado tiene esa información disponible, porque dar a conocer el derroche, indignaría a un pueblo que se las ve en apuros para terminar el mes, y apenas le alcanza para la canasta básica.

Hasta hoy, las páginas de las instituciones estatales, sólo presentan una información exigua y ridícula, omitiendo sueldos, regalías, prestaciones, viajes y otros abusos, que evidenciarían el mal uso que se hace de los fondos públicos. De nada sirve, que el mandatario en sus programas sabatinos hable de transparencia y acuse de corrupción a los gobiernos anteriores, si está dándole largas a la ley de AIP, y jamás ha considerado investigar los tan cuestionados gastos de la administración Saca, que aumentó de manera desproporcionada los recursos de CAPRES.

Si el Presidente diera el ejemplo, sería mucho más fácil exigir austeridad y transparencia a los otros órganos del Estado, y el Ministro de Hacienda podría disponer de fondos, para todas aquellas partidas que se le olvidó incluir en el tan mal hecho presupuesto. ¡Cualquier ama de casa salvadoreña podría dar serias lecciones de austeridad a tan ineficientes funcionarios!

* Columnista de El Diario de Hoy.

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