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Benedicto XVI, excepcional ejemplo

Por Por Pedro Roque*

Feb 16, 2013- 18:05

Como excepcional se califica la personalidad del Papa Benedicto XVI, así el ejemplo que nos ha dado a todo el mundo. Siento que debemos entender bien y con mucha claridad su significado: “Nadie es imprescindible”. Sobre todo, cuando como en el caso del Papa, es por su propia decisión que lo determina.

En su sano juicio, con sus cinco sentidos y sin ningún tipo de presión política nacional o internacional, ni tampoco por presiones internacionales por su gestión como presidente del Estado del Vaticano, líder de los más de mil millones de católicos en todo el mundo, máximo representante de la organización católica mundial y heredero de la silla papal del apóstol Pedro, el Papa Benedicto XVI, renuncia a su cargo, que según las leyes y protocolos canónicos, es el único dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica que se elige para toda la vida. Si recuerdan, por las grandes presiones políticas internas al destaparse el caso “Watergate”, el 8 de agosto de 1974, el presidente Richard Nixon decidió renunciar y quedó en la memoria, como el único presidente de Estados Unidos que renunció a su mandato.

Por la procedencia alemana del Papa, me apresuré a leer lo que opinaron los periodistas de los diarios alemanes, que entendieron y asumieron la renuncia del Papa alemán, como una muestra de fortaleza y valentía, al aceptar, que para ejercer tal responsabilidad, también hay que estar en condiciones de salud que el Papa confía no tener. Nadie ha criticado al Papa por su renuncia y él con humildad, ha pedido al mundo católico que le ayuden con sus oraciones a confirmar que su decisión es buena para todos. Qué gran diferencia de personalidad y responsabilidad con otras personas en el mundo político, que debieran renunciar o haber renunciado hace mucho tiempo, y no tanto por razones de salud, sino por su incapacidad de ejercer honrada y cabalmente lo que juraron hacer con la mano sobre la Constitución..

Pues leo en los periódicos alemanes, que por ser un cargo para toda la vida, hay cosas que aunque ya están resueltas, no estaban previstas en los protocolos oficiales, pues nadie espera que un Papa renuncie. Por ejemplo, no está previsto dónde vivirá, con qué comodidades vivirá, si recibirá una pensión, servicio de seguridad y de dónde saldrá oficialmente el dinero para su manutención.

Ya está claro que después de su retiro vivirá en el convento Mater Ecclesiae, un edificio pequeño y sencillo, donde reina el silencio y la sencillez, que demuestra la humildad del Papa Benedicto XVI.

¿Y qué sigue? Lo que vimos en la película “Las sandalias del pescador”, protagonizada por Anthony Quinn; yo vi el estreno en Dusseldorf en 1968, en la que después de varios intentos, sorpresivamente el Cónclave eligió como nuevo Papa a un obispo ucraniano, que en aquel momento se entendió como ficción. Y que diez años después, en 1978, sucedió con el obispo de Cracovia, Polonia, Karol Jozef Wojtyla, que fue elegido Papa y se llamó Juan Pablo II.

Lo dicho, “nadie es imprescindible”, ni siquiera en la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, y así pronto tendremos que acostumbrarnos a tener a Benedicto XVI como “Ex Papa”, a quien desde aquí le deseo muchos años de vida.

Pues eso: ¡Aprendamos la lección!

* Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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