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Promesa del Dr. Quijano

Por Por María A. de López Andreu*

Feb 01, 2013- 18:01

Es esperanzador que el candidato de ARENA para la presidencia de la República, período 2014/2019, diga que su plan de gobierno estará cimentado en propiciar el crecimiento y desarrollo con fundamento en la educación.

Si es así, ya debe haber diseñado el perfil de su futuro ministro del ramo, para determinar qué persona desempañaría el cargo con idoneidad y capacidad. A la ciudadanía nos interesa sobremanera esa selección, ya que será un indicativo de cuánto podremos esperar en relación a esta promesa, así como, paradójicamente, supimos que nuestra educación iría en retroceso cuando el Presidente Funes nombró a Sánchez Cerén en esa crucial cartera. Por supuesto, su finalidad no era preparar a mejores ciudadanos que construyeran su propio destino, sino adquirir clientes ineducados que votaran por prebendas.

Si el Dr. Quijano ha lanzado pública y oficialmente su compromiso con la educación, imagino que, a estas fechas, ya estará inmerso, junto a un equipo de especialistas, en hacer un diagnóstico (paso prioritario e ineludible) sobre nuestro actual sistema educativo. A Dios gracias, en nuestro país contamos con personas muy capaces que, aún cuando no sean partidarios de ARENA, tienen el patriotismo suficiente como para poner su inteligencia y experiencia al servicio de un plan de nación que, efectivamente, lleve educación y progreso a nuestros niños y jóvenes.

Quiero “meter mi cuchara” sugiriendo que, además de esos especialistas, se tome en cuenta a los pocos profesores normalistas que aún sobreviven, muchos de ellos en graves penurias, y que formaron (no solamente educaron, sino, repito, formaron) a muchas generaciones y sirvieron con honradez y orgullo a nuestro país.

Sería muy interesante que, junto a estos maestros, se hiciera una comparación entre la actual educación y la de “su época”. Pienso que una mezcla de la buena educación del ayer, con los progresos de la tecnología del hoy, solamente podría dar buenos resultados.

¿A qué me refiero?

A incorporar en la tecnología principios básicos del aprendizaje, como ser ordenados, limpios, respetuosos; como el orgullo del trabajo bien hecho, que se ha perdido por completo; como el juego sin trampas, la amistad leal, el cumplimiento de la palabra dada; el sentido de pertenencia (a nuestro país, a una familia, una escuela, universidad o empresa); el honrar el buen nombre, el deber cumplido, etc. Es decir, todo aquello que debe aprenderse mucho antes que comenzar a leer y escribir: aprender a “ser”. Luego, aprender a hacer, aprender a tener y aprender a aprender.

Dice un querido sobrino: el crecimiento económico no puede ir separado de cultura, educación y salud. Efectivamente. Y añado: espiritualidad (formación).

Para educarse debidamente, nuestros niños deben aprender que es importante pertenecer a una religión y cumplir los deberes que ésta les mande. A mi edad he podido conocer infinidad de casos idénticos, con muy diferentes resultados, debido a que en unos casos las personas eran religiosas y en otros casos no. El hecho de que nuestra educación, por ley, sea laica, no impide que se promueva el que los alumnos practiquen la religión de sus padres.

Si nuestros infantes van creciendo con una actitud positiva, sus aptitudes se desarrollarán con mayor facilidad y podrán ser responsables de sí mismos; serán ciudadanos física y mentalmente sanos, capaces de aportar mucho a nuestro país. Dios, mediante, así será. ¡A trabajar, para lograrlo, Dr. Quijano!

*Columnista de El Diario de Hoy.

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