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El gran ausente

Por Por Eduardo Torres *

Ene 11, 2013- 19:00

Hugo Chávez –a quien como a cualquier otra persona que se encuentre en su condición le deseo lo mejor– faltó este 10 de enero en Caracas para juramentar ante un nuevo mandato presidencial. Antes de partir hacia Cuba para ser operado de cáncer por cuarta vez en año y medio, designó a Nicolás Maduro como sustituto en caso de que él no pudiera continuar al frente de “la revolución bolivariana”. Dentro de las cosas que se han dicho en este último mes, en parte por el secretismo con que en la era de la revolución tecnológica quisieron llevar el caso, ABC de España publicó sobre la preocupación en la isla caribeña –en un supuesto plan post Chávez– por la legitimidad del chavismo sin Chávez.

Los partes médicos que en las últimas semanas se han dado sobre su salud han sido vagos y en algunos casos contradictorios. Pero se ha admitido que tiene, como lo puso la revista británica The Economist, “complicaciones como resultado de una severa infección de pulmón”, e “insuficiencia respiratoria”, lo cual, explican los médicos, vaticina un cuadro de salud complicado, para decir lo menos. La Constitución venezolana contempla la figura de la incapacidad del presidente para cumplir con sus funciones, de hecho a ella fue que pareció hacer referencia Chávez cuando designó a Maduro como su sucesor, y distingue la Constitución entre incapacidad temporal y permanente.

Este punto ha generado debate en Venezuela, ya que incluso en el supuesto plan revelado por el periódico ABC, acorde al texto constitucional y la legitimidad del chavismo, Diosdado Cabello tomaría la presidencia en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional y Maduro sería el candidato, presumiblemente contra Henrique Capriles. Algo sin embargo pasó en el camino y asumió Maduro, avalado legalmente por una resolución del Tribunal Supremo que determinó que por ser reelección Chávez podría juramentar ante ese otro Órgano del Estado (ante el Judicial en vez del Legislativo), sin precisar fecha. La oposición se apega al texto constitucional y pide declaración de incapacidad.

El otro ámbito de batalla en Venezuela, además del legal, que tiene a la expectativa al resto de Latinoamérica por las repercusiones que directa o indirectamente habrán, es en el político. Parecería que quieren los chavistas que se desempeñe Maduro como presidente, que se vuelva figura a nivel nacional antes de convocar a una nueva elección como lo estipula la Constitución en caso de no poder volver a ejercer el Sr. Chávez. La oposición advierte que hay parálisis en el actuar gubernamental mientras aprieta la crisis económica. Teniendo Venezuela la más alta inflación en el hemisferio, se estima que su economía y la nuestra en El Salvador serán las de menor crecimiento en la región en 2013.

Con una bonanza inédita durante más de una década por los altos precios del petróleo, Venezuela se dedicó a exportar “su revolución” y fue hasta enfrentar a la oposición unificada que para afrontar las elecciones de 2012 toparon la tarjeta de crédito para hacer diferencia al interior de Venezuela. Hoy toca pagar la cuenta y quien quiera que se encuentre al frente del gobierno tendrá que tomar decisiones difíciles en el ámbito económico, como por ejemplo devaluar o no su moneda, medida que tanto afectaría el bolsillo de los asalariados. Difícil que lo haga Maduro cuando tendrá que ir a elección a corto plazo pero de no hacerlo se volverá peor la crisis para el chavismo.

Hugo Chávez me trae a la mente el poco recuerdo que tengo del Mariscal Tito en la ex Yugoslavia: su magnética personalidad mantuvo unido un país entre diferentes etnias. Veremos qué sucederá en el mediano plazo con Venezuela y sus satélites de llegar a faltar el líder indiscutido de la revolución bolivariana.

* Director Editorial de El Diario de Hoy.

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