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El Salvador de los próximos años

Por Por Rodolfo Chang Peña*

Ene 10, 2013- 18:04

Si los salvadoreños sensatos no reaccionan y rescatan el país de tantos yerros, desaciertos que nos han hecho retroceder y embestidas tributarias que a la postre afectan los bolsillos de todos no cabe duda que los “cambios para atrás” continuarán profundizándose. Preocupa y causa tristeza que todo se politiza en forma enfermiza antes de tomar una decisión, se privilegia el populismo barato y se confunde la personalidad y carácter con la prepotencia y ante la ausencia de sabiduría se echa mano del desplante, autoritarismo y ostentación.

Al ritmo que vamos se impondrán los municipios santuarios aún cuando su implementación vulnere el marco legal existente y todo apunta a que tendrán su propio gobierno. Ante la incapacidad de los pandilleros de modificar su programación cerebral, ya que prácticamente ninguno deja de reincidir, lo que harán es ir a delinquir a otra parte y entonces ¿cuál es el beneficio para la sociedad? Y ante la laxitud del entorno legal será imparable en esos lugares el surgimiento de negocios de drogas, armas y municiones, explotación de jovencitas y otras lacras.

El presidente de la república podrá ser cualquier salvadoreño y como parece que ya no importan la moralidad e instrucción notorias los requisitos serán ser popular, usar mímica exagerada y tener verborrea. Las virtudes de estadista, persona culta y mesurada, organizada y puntual en los compromisos, tolerante y diplomático valdrán sorbete.

En la contienda electoral triunfará el partido que tenga más recursos para comprar la voluntad de los electores con títulos de propiedad, bonos, comilonas, ropa, chancletas “frog” y guacales de plástico. La ideología, programas de gobierno y oferta electoral son cosas que no existirán en el “trompabulario” de la nueva clase política.

Como pretenderán resultados inmediatos a cualquier costo surgirá el “subsidio pacificador” que consistirá en pagar a los criminales y malandrines para que no cometan fechorías de conformidad con una tarifa justa, equitativa y consensuada con los delincuentes. Para dar trabajo a los amigos ya no serán ochenta y cuatro diputados sino cuatrocientos veinte y los asesores se contarán por varios millares. La avalancha de mediocridad obligará a fundar una escuela de capacitación avalada por alguna universidad de Nicaragua o Bolivia con opciones en las áreas de Cultura General I y II, gastronomía elemental, idioma nacional I y II, Manual del Chivo Moderno y danza precolombina.

Salud y Justicia harán un convenio para ofrecer a los pandilleros convictos la conmutación de cinco años a cambio de donar un riñón con la idea de despertar la conciencia ciudadana, porque podrán seguir delinquiendo con normalidad y a la vez salvarán una vida.

*Dr. en Medicina.

Colaborador de El Diario de Hoy.

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