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Carta #700: A Pablo Longueira

Jul 19, 2013- 22:00

Estimado Pablo Longueira:

Quiero dedicar mi carta número 700 a usted, quien con su renuncia a la candidatura presidencial chilena ha dado a la clase política latinoamericana un inédito ejemplo de valor, sinceridad y responsabilidad.

Cito de la declaración que el 17 de julio su familia publicó en la HYPERLINK “http://www.pablolongueira.cl/” página WEB oficial de su campaña:

“Nuestro padre se encuentra enfermo. (…) Su salud se fue deteriorando, producto de un cuadro de depresión, médicamente diagnosticado (…) Hay que tener la humildad de corazón para reconocer que hay dificultades que superan nuestras fuerzas, y la responsabilidad y generosidad con el país, para entender que por sobre las personas deben estar los ideales a los cuales queremos servir. (…) Por responsabilidad con Chile, con su alianza política y con su partido, nuestro padre ha presentado hoy su renuncia a su candidatura presidencial”.

¿Cuándo se ha escuchado esta clase de palabras en América Latina? Sobran quienes se aferran a sus candidaturas (o al poder ya alcanzado), a pesar de que todo el mundo sabe que no son las personas adecuadas. Hugo Chávez sometió a su país a una campaña presidencial grotesca, aunque ya se encontraba incapacitado por su cáncer para ejercer las tareas de un gobernante. En otros países vimos (y seguimos viendo, lastimosamente) a locos no sólo llegando al poder sino reeligiéndose. Y en nuestro país El Salvador vemos con incredulidad que el poder se lo están disputando tres personajes, de los cuales ninguno debería ni siquiera ser candidato, si solo se pusiera encima de las ambiciones personales el interés del país y la responsabilidad con sus propios proyectos políticos.

Lo más significativo de su decisión es que la toma a pesar de todo: la presión de sus amigos falsos de que siga pretendiendo; el hecho de que sólo faltan 4 meses para las elecciones. Aquí lanzaron a los candidatos faltando más de dos años para las elecciones e inmediatamente se estableció, como si fuera una especie de ley natural, que “ya no hay tiempo para cambiar candidatos”. Con este argumento se cerró, desde el principio, todo debate sobre la idoneidad de los candidatos y sobre posibles alternativas.

Así que los dos partidos grandes, sobre los cuales descansa la gobernabilidad del país, van con candidatos que nadie considera idóneos, que no motivan a nadie, y que han mostrado ser incapaces de proyectar al país visiones del futuro, porque ambos representan el pasado. Imagínense, ¡en un país poblado de una gran mayoría de jóvenes! Lo que deja espacio para que compita un tercero. Pero en vez de que surja alguien que represente lo contrario: el futuro, la apertura, la reforma… se lanza un ex presidente que sueña con regresar al poder. Uno de los principales responsables por el lamentable deterioro institucional y financiera del país.

Usted hizo lo correcto, lo responsable. Mostró humildad y coraje. Esto es lo que necesitamos, no gente que se aferra al poder. O a la ilusión de poderlo alcanzar.

Mis respetos, señor Pablo Longueira. Paolo Lüers

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