Semana Santa en El Salvador

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El Diario de Hoy
Pueblos, playas y montañas

Geográficamente, somos el más pequeño de Centroamérica; sin embargo, tenemos el privilegio de poseer 321 kilómetros de playa, cuatro reservas naturales y por si fuera poco, 365 días de sol. ¿Qué le parece? ¡nada que envidiarle a otros! Sólo necesita descubrirlo.

Angélica Santos de Martínez


Playa El Tamarindo en La Unión

Si bien hemos pasado por momentos difíciles, esto no significa que debamos continuar en un ambiente de incertidumbre. La salud mental necesita un respiro para alejar el estrés y todos aquellos problemas que hasta ahora nos habían quitado el sueño.

Cada uno de nosotros urge de una reconstrucción, sobre todo de nuestra vida, dedicarnos tiempo para relajarnos, meditar y disfrutar la compañía familiar. Por ello, en estas vacaciones, las primeras del año, inyéctese de optimismo, porque el turismo está en pie.

"La infraestructura turística es la que menos sufrió con los terremotos, aunque el turista es sumamente sensible, ya que la noticia trasciende y por consiguiente nos afecta. No podemos eliminar el problema, pero hay que seguir adelante porque existen lugares bellos a la disposición de todos", refiere Manuel Avilés, presidente de la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR).

Y no se equivoca. El Salvador, aún después de los terremotos, sigue siendo dueño de una riqueza turística única no solo representada por las costas bañadas por el pacífico, también por los bosques naturales y la belleza de los pueblos.

Todo esto encierra el encanto de la tierra de Cuscatlán, por algo su significado se traduce en "lugar de riquezas y preseas".


Tradicionales torrejas en miel

Travesía colonial y artesanal

Anímese a tomar parte en un tour panorámico que deja al descubierto la idiosincrasia de los lugareños, quienes atrapan la atención de los visitantes con sus trabajos artesanales elaborados en madera, barro y algodón, entre otros materiales.

Dentro de esta ruta se incluyen visitas a poblaciones que nos remontan al pasado colonial. Una de ellas es Suchitoto "lugar del pájaro flor", fundada en el siglo XVI y donde se puede degustar el "pato suchitotense" que forma parte de la cocina tradicional y que encontramos en el Hotel y Restaurante La Posada de Suchitlán.

Además del excelente arte culinario, los visitantes tienen la opción de recorrer las tranquilas calles de la ciudad o iniciar una expedición al lago, embarcarse y atracar en las islas de Los Enamorados, La Colorada o bien, en la de los Pájaros, un paraíso de aves migratorias.

También, los domingos turísticos figuran en el calendario de actividades a realizarse durante estas vacaciones, junto a las presentaciones del Teatro en Ruinas.

Al igual que este pueblo, hay muchos otros destinos como Izalco, Nahuizalco y Juayúa, en Sonsonate, y Apaneca, en Ahuachapán, dispuestos a resurgir para ofrecer su riqueza cultural y avivar el fervor religioso propio de la Semana Santa.

Paseo ecológico

El ecoturismo ha cobrado auge, y lo mejor es que el país tiene lugares propios para realizar caminatas. La Ruta de las Flores, que comprende Salcoatitán, Juayúa, Concepción de Ataco y La paz, es propicia para respirar aire puro a todo pulmón.

Cada uno de estos sitios está dotado de escenarios naturales compuesto por montañas, ríos y cascadas, ideales para acampar e iniciar caminatas exploratorias hacia municipios cercanos.

En la ruta de La paz, puede iniciar su travesía por Corinto, pasar por Cacaopera, Joateca, Arambala, Villa El Rosario y Perquín. Todos estos rincones del oriente son ricos en historia y tradiciones.

En este último lugar mencionado le espera el Hotel y Restaurante Perkin Lenca, además del Museo de la Revolución, una visita importante con la historia donde deberá pagar por ingreso ¢10.00 adultos, ¢5.00 los niños y ¢15.00 los extranjeros.

Si estar en contacto con la naturaleza es su idea, véngase a El Imposible y Montecristo, sentirá la sensación de abrazar la exuberante vegetación y cargarse con renovada energía.


Muelle artesanal de La Libertad

321 kilómetros de playas

La Hachadura es el punto de partida para hacer un recorrido a través de la carretera del Litoral y disfrutar de la vista panorámica de la costa salvadoreña. Los acantilados, riscos y montañas figuran como el encuadre del mar.

Al llegar al Puerto de Acajutla, el más importante sobre el pacífico centroamericano, usted podrá deleitar su exigente paladar con rica cocina costeña. Imposible no visitar la popular playa El Sunzal y Punta Roca, dos lugares que ofrecen las olas más altas para los amantes del surf.

El autóctono Puerto de La Libertad no se queda atrás donde las riquezas del mar se transforman en suculentes platillos, sean de pescado, ostras y mariscos. La costa del Sol, la Isla Tasajera, las inigualables playas de oriente como El Cuco, El Tamarindo, Las Tunas y muchas otras se suman al itinerario. Haga su plan de fuga y véngase a la playa.





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